En la presentación de la programación de la próxima temporada de la NBA para Amazon Prime Video, durante el encuentro Art of basketball en Nueva York, Steve Nash situó a Manu Ginóbili entre las figuras que cambiaron la mirada sobre los jugadores internacionales en la liga. El ex-base de los Phoenix Suns, doble MVP, resaltó la competitividad, la creatividad y la solvencia técnica del bahiense.
Una de las preguntas de la rueda de prensa que tuvo cobertura de Infobae se centró en la influencia de Ginóbili y de la Generación Dorada en el básquet argentino y mundial. Nash, que también es propietario de Vancouver Whitecaps, no eludió el tema y remarcó que Manu es “una leyenda del deporte”, destacando que ganó un título y que fue uno de los extranjeros más relevantes de la NBA, gracias a su carácter competitivo y su inteligencia.
La trayectoria de Ginóbili se enfatizó: 16 temporadas en San Antonio Spurs, con cuatro campeonatos de la NBA. Su ingreso al Salón de la Fama del Básquet fue en 2022, además de haber consagrado un oro olímpico (Atenas 2004), un título de Euroliga y conquistas en Italia y Argentina.
Para Nash, el aporte de Ginóbili trascendió las estadísticas y los trofeos. Subrayó que el alero argentino combinó recursos técnicos con una competitividad que lo distinguió en las series más exigentes, dejando un legado significativo para la liga.
La conversación se extendió hacia la selección argentina que culminó con el oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, con figuras como Ginóbili, Luis Scola, Andrés Nocioni, Fabricio Oberto, Pablo Prigioni y Juan Ignacio Sánchez, entre otros. Nash afirmó que ese grupo dejó un impacto visible en el básquet internacional: medallas de alto nivel, formación de numerosos jugadores para la NBA y un estilo de juego en equipo que se manifestó en la cancha.
El ex base de Phoenix Suns y Dallas Mavericks destacó la identidad colectiva del equipo argentino, caracterizada por la tenacidad, la camaradería y la cohesión en ambos lados de la cancha. Esa generación, que dirigió Rubén Magnano, ocupó un lugar destacado en la historia olímpica al derrotar a Estados Unidos en las semifinales de Atenas 2004 y a Italia en la final por el oro, además de lograr una plata en el Mundial de Indianápolis 2002 y un bronce en los Beijing 2008.
Nash cerró vinculando aquellos logros con las trayectorias de sus compañeros fuera de la selección, señalando que dejaron un legado que atravesó fronteras y siguió influyendo en el desarrollo de sus carreras posteriores en el mundo del básquet.



