En una noche caliente en Río de Janeiro, Boca se quedó con la victoria por 3-1 ante Vasco da Gama y logró el pase a la final de la Copa Sudamericana. Los goles del conjunto argentino llegaron gracias a Lautaro Di Lollo, Miguel Merentiel y Leandro Paredes, este último disputando el encuentro con un desgarro.

Paredes, volante de la Selección argentina, ingresó desde el banco tras superar una lesión en el isquiotibial derecho y terminó aportando para sostener la ventaja en el complemento.

El presidente de Boca, Juan Román Riquelme, abandonó el Maracaná sin gestos de euforia, escoltado por personal de seguridad. Antes de irse, saludó a algunas personas que se encontraban detrás del vallado en la zona mixta y firmó autógrafos, aunque no respondió a preguntas de la prensa.

Durante toda la estadía en Brasil, Riquelme permaneció cerca de la delegación y siguió desde el palco la victoria que dejó al equipo “un paso” de levantar un título internacional. El estadio, descrito como una caldera, acompañó el rendimiento del equipo en una noche clave para las aspiraciones boquenses.

En diálogo con ESPN, el capitán admitió la dificultad de describir con palabras lo que está viviendo y agradeció al grupo humano que, según afirmó, está dando todo para llevar a Boca a donde merece estar. “Tenemos palabras de agradecimiento para este grupo increíble, que está dando todo para llevar a Boca a donde merece estar”, afirmó. Además, remarcó que el club va por buen camino y que, tras un segundo tiempo sólido en La Bombonera, hoy ofrecieron un futbol “perfecto de principio a fin”.