El 21 de septiembre de 1989, en el Guildhall de Southampton (Reino Unido), se disputaba una eliminatoria por el título británico de peso semipesado, con Tony Wilson (16 victorias, 2 derrotas) enfrentando al invicto Steve McCarthy (9-0-1). Wilson iba en busca de revertir una derrota previa por nocaut en el segundo asalto ante el campeón Tom Collins, y buscaba volver a la pelea por el título.

La contienda se mantenía pareja hasta el tercer asalto, cuando McCarthy conectó un golpe que dejó a Wilson en la lona, cuenta de ocho. El púgil logró levantarse, pero quedó acorralado contra las cuerdas. En ese momento, Minna Wilson, de 62 años y madre de Tony, subió al borde del ring, atravesó las cuerdas y golpeó en la cabeza a McCarthy con el tacón de su zapato. El impacto provocó un corte en el cuero cabelludo del oponente, que comenzó a sangrar de forma visible.

Personal de seguridad retiró a la mujer del cuadrilátero, y McCarthy fue sacado del ring arrastrado por el cabello. El árbitro, Adrian Morgan, ordenó que la pelea continuara. McCarthy se negó a volver a pelear debido a la herida, y Morgan declaró ganador por nocaut técnico a Wilson, decisión que desató la ira del público presente, que arrojó vasos y botellas al cuadrilátero.

Wilson y su entrenador, Jimmy Tibbs, abandonaron el recinto entre empujones e insultos. Tibbs salió a defender a Minna Wilson, señalando que actuó por amor a su hijo y que hizo lo que cualquier madre haría bajo la circunstancia; además, afirmó que habría preferido verla pelear ella misma y comentó que intentó obtener una licencia para entrenarla, pero no le fue concedida por la Junta británica de Control de Boxeo (BBBofC).

La BBBofC abrió una investigación sobre lo ocurrido y, días después, anunció que el caso sería revisado para definir el destino del resultado.