Franco Colapinto vivió una escena pintoresca antes de iniciar la actividad del Gran Premio de Estados Unidos en el Circuito de Austin, cuando un grupo de simpatizantes le hizo llegar una caja de alfajores argentinos atravesando la malla que separa al público de la pista. El piloto de Alpine aguardaba con los brazos abiertos y, al intentar atrapar el obsequio, saltó para evitar que se cayera. La caja terminó resbalándose y cayendo al suelo, y estuvo a punto de perder el equilibrio, pero logró levantarse y asegurarse los alfajores ante la mirada de los integrantes de la escuadra.
Una vez recuperada la entrega, Colapinto abrazó ligeramente el paquete y agradeció a la persona que lo envió, mientras desde las tribunas se escuchaban cantos en su honor: “Olé, olé, olé, Franco, Franco”. Al despedirse, saludó al grupo y se subió a una bicicleta para continuar su recorrido por el evento.
El gesto con los alfajores resume, en buena medida, el vínculo del piloto bonaerense con los aficionados que viajaron a apoyarlo en Austin. En la parte alta del episodio, el público respondió con aplausos y cánticos que destacaron su identidad argentina y su cercanía con la gente.
El reportaje también recuerda un antecedente relevante: durante la previa al Gran Premio de Las Vegas del año pasado, Colapinto recorrió varios sectores del equipo Alpine para compartir alfajores con mecánicos, técnicos y directivos. Entre los que probó uno, Steve Nielsen, director deportivo de Alpine, eligió uno de dulce de leche. Este episodio reforzó una costumbre del piloto de mantener cerca productos típicos de Argentina, entre ellos el mate, incluso en medio de la agenda apretada de la Fórmula 1.
En otro momento del día en el paddock de Austin, el regreso de Colapinto a la actividad se dio tras dos semanas sin competir, cuando se acercó al trazado a bordo de una Yamaha MotoGP decorada con los colores de Prima Pramac, equipo aliado de Alpine. La moto pasó por la zona de hospitality, uno de los sectores con mayor circulación de público, y, según informó la organización, estaba “en punto muerto” pero permitió que el piloto acelerara el motor y extendiera el sonido del MotoGP al ambiente de Fórmula 1.
Antes de la acción en la pista, el bonaerense también dejó ver otro aspecto de su afecto por la cultura argentina: cambió el volante por las riendas y visitó un rancho en las afueras de Austin, donde montó a caballo y compartió su experiencia en un video: “Hola a todos. Estamos acá en Austin, Texas, en un rancho muy lindo. Otra vez viviendo una gran experiencia, montando a caballo por primera vez acá en Austin. Estoy muy entusiasmado”.
La crónica confirma que Colapinto tenía prevista su continuidad en la jornada tras ese intervalo y, como ocurrió durante la Sprint y la carrera principal, siguió sumando momentos que conectan su carrera internacional con sus raíces.



