El cuerpo técnico de Boca, encabezado por Rodolfo Arruabarrena, decidió otorgar descanso al plantel luego del triunfo 3-1 frente a Vasco da Gama en el Maracaná, resultado que permitió al equipo avanzar a la final de la Copa Sudamericana, cuyo partido decisivo se disputará el sábado 21 de noviembre en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez de Barranquilla, Colombia.

La retomada de las actividades está prevista para este jueves, con la mirada puesta en el clásico del domingo ante Independiente en Avellaneda, por la antepenúltima fecha de la fase regular del Torneo Clausura.

Para ese encuentro, Arruabarrena ya determinó no convocar al capitán Leandro Paredes, a quien intentarán conservar para el Superclásico del domingo 1º de noviembre frente a River en la Bombonera. Paredes ingresó a los 12 minutos del segundo tiempo y anotó el gol que aseguró la clasificación a la final. Por el esfuerzo que hizo para poder estar, a pesar de su desgarro, el entrenador lo dejará fuera ante el Rojo y seguirá su evolución con la idea de disponer de él en los partidos decisivos que se vienen.

Así, Rodrigo Battaglia, que también está regresando tras un parate de diez meses, continuará ocupando la función de volante central.

En cuanto a la recuperación de Paredes, tras sufrir un desgarro de segundo grado en el isquiotibial derecho ante Instituto en Córdoba, volvió a someterse a un tratamiento con plasma rico en plaquetas, procedimiento ya utilizado previamente por el jugador en otras etapas de rehabilitación. El método consiste en extraer sangre, centrifugarla para concentrar las plaquetas y microinyectarlas en la zona lesionada, con el objetivo de acelerar la regeneración de los tejidos. Sin ese aporte médico, la posibilidad de disputar el choque en Brasil habría sido prácticamente imposible.

Otro caso que podría acortarse es el de Tomás Aranda. Después de fracturarse el peroné de la pierna derecha el 27 de agosto, el mediocampista ha mostrado avances en su rehabilitación, y pese a que su presencia en Barranquilla resulta difícil, no se descarta por completo. Arruabarrena no arriesgará al joven si no está en condiciones plenas, pero el regreso podría acercarse a medida que avanza la recuperación.

Boca encara un noviembre clave: el 1º de noviembre se jugará el Superclásico frente a River y el 7 del mismo mes recibirá a su siguiente rival en el Clausura.