El festejo del gol de Leandro Paredes en el Maracaná quedó grabado como una inyección de confianza para Boca, que selló su pase a la final de la Copa Sudamericana con la definición del capitán. Con un semestre que ofrece cinco posibles títulos —Tabla Anual, Clausura, Copa Argentina, la competencia continental y, si el Clausura acompaña, el Trofeo de Campeones—, el cuerpo técnico ya perfila una estrategia para mantener a Paredes en condiciones óptimas, pese a que sigue en pleno proceso de recuperación de su desgarro.

La evolución del jugador y la agenda del club no avanzan a la par. Aunque su regreso ante Vasco da Gama se dio apenas 11 días después de la lesión, por necesidad deportiva, los próximos compromisos requieren un plan más cauteloso. Arruabarrena dialogará con el capitán a su regreso a Argentina para evaluar un descanso frente al clásico ante Independiente y ganar días de rehabilitación para arribar al superclásico frente a River con mayor margen.

La idea es que Paredes esté disponible para el banco ante Independiente, sin uso obligado, salvo que se presente una urgencia. Esa señal de cuidado se apoya en la buena actualidad de Rodrigo Battaglia, que regresó tras diez meses sin acción y rindió con alto nivel, especialmente en la faceta defensiva ante Vasco. Por ello, Battaglia podría quedarse con un lugar desde el inicio ante Atlético Avellaneda y ayudar a gestionar la carga del capitán para eventos posteriores.

De cara a las semanas siguientes, el plan prevé dos compromisos que obligarán a decisiones sobre la dosificación de Paredes, condicionadas por el resultado frente a River. Podría descansar ante Defensa y Justicia, en la última fecha de la zona A del Clausura, para llegar en mejor forma a la semifinal de la Copa Argentina frente a Banfield (sábado 14 de noviembre), en el estadio Islas Malvinas, Mendoza.

La fórmula que se está aplicando pasa por un tratamiento de plasma rico en plaquetas para acelerar la recuperación del desgarro grado 2 en el isquiotibial derecho. El procedimiento implica extracción de sangre, centrifugación para aislar el concentrado plaquetario y microinyección directa en la zona lesionada, con el objetivo de estimular la regeneración muscular y acortar el tiempo de recuperación de 21 a 11 días. Aunque se trata de una mejora prometedora, los médicos habrían sugerido mantener un descanso adicional para asegurar una rehabilitación adecuada.