Una alerta reciente señala la circulación en España de un mensaje de WhatsApp que insta a votar por una niña en un supuesto concurso de baile. Aunque aparenta ser una solicitud inocente de un conocido, el enlace encubriría una campaña de phishing destinada a obtener acceso no autorizado a la cuenta de la víctima y, con ello, a información personal.

El texto comienza con un supuesto favor: pedir apoyo para que “Eliska” gane el primer premio, descrito como una clase de baile gratuita que sería una gran oportunidad para ella. La conversación incluye un enlace para participar y votar.

La principal amenaza es que, en muchos casos, el mensaje no llega desde un número nuevo: los delincuentes pueden usar cuentas de WhatsApp ya comprometidas para distribuir la invitación entre los contactos de la víctima, aumentando la probabilidad de que los destinatarios confíen y hagan clic sin sospechar del fraude.

Este engaño se apoya en la confianza entre conocidos, y no recurre a imitaciones de bancos o empresas. Se vale de una petición personal que podría parecer completamente normal para quien la envía.

La página a la que redirige el enlace presenta a dos niñas, Eliska y Sofie, como finalistas de un concurso cuyo premio sería una clase de baile en la First International Ballet School de Praga, una institución real. En la web se muestran fotos de las menores y diversas opciones para votar, pero, para participar, se solicita un número de teléfono para enviar un código de verificación.

Ese paso resulta clave: si la víctima comparte el código, los atacantes podrían registrar la cuenta de WhatsApp en otro dispositivo y tomar control del perfil, lo que les permitiría propagar el mismo mensaje entre los contactos y ampliar el alcance de la estafa.

Quien tiene la cuenta afectada podría no percatarse de lo sucedido de inmediato, ya que los mensajes fraudulentos pueden enviarse desde un dispositivo vinculado sin notificar al titular.

El caso recuerda otros ataques similares contra usuarios de WhatsApp en España. A finales de agosto circuló otra campaña en la que los ciberdelincuentes accedían a cuentas para pedir dinero a amigos y familiares sin que el titular se enterara. En esta ocasión, la estafa no está personalizada para cada destinatario; el mensaje de votación se repite para lograr difusión masiva.

El riesgo principal sigue siendo que las personas interpreten el mensaje como una solicitud legítima y hagan clic en el enlace, facilitando la extracción del código y el posible compromiso de la cuenta.

Fuente: Infobae.