Más que un simple teléfono, el 1100 respondió a una pregunta básica que muchos compradores se hacían al adquirir su primer móvil. Nokia lo presentó en agosto de 2003 y, con más de 250 millones de unidades vendidas, se convirtió en uno de los dispositivos electrónicos de consumo más exitosos de todos los tiempos.

La clave estuvo en la forma en que Nokia organizaba su portafolio. La firma aplicaba una nomenclatura de cuatro dígitos para distinguir entre las distintas variantes. El primer dígito definía la categoría del dispositivo; dentro de la serie 1000 se agrupaban los modelos económicos, resistentes y pensados para mercados emergentes o para usuarios que daban su primer salto al móvil. Los dígitos siguientes señalaban la generación o el factor de forma dentro de esa familia. En el caso del 1100, al tratarse del modelo fundacional de la línea ultrabarata, se asignó el código 100 como base de esa serie.

El diseño del 1100 tuvo lugar en el centro de diseño de Nokia en California, bajo la dirección del diseñador búlgaro Manti Makkonen. A diferencia de la gama alta de la época, se pensó para quienes solo requerían llamadas, mensajes de texto y un equipo que resistiera el uso diario sin fallas.

El éxito de este teléfono no residió en prestaciones vanguardistas, sino en su robustez y simplicidad. Se estima que superó los 250 millones de unidades vendidas, situándolo entre los dispositivos electrónicos más vendidos de la historia, incluso superando a algunas consolas y a smartphones modernos en determinados rankings.

Entre sus características destacadas estaba una linterna LED ubicada en la parte superior, que se activaba al mantener pulsada la tecla correspondiente. En muchos lugares, esa luz representaba la única fuente de iluminación confiable. Su teclado de silicona, integrado en una sola pieza, protegía mejor los circuitos ante polvo y humedad, mientras que una batería con autonomía de hasta una semana resultaba crucial en contextos con acceso limitado a la electricidad. Además, el juego de la serpiente llegó como parte del paquete original, acompañando a millones de usuarios durante los años de mayor circulación.

El Nokia 1100 salió al mercado en agosto de 2003 y continuó en producción durante casi siete años. La fabricación a escala global se fue terminando entre septiembre de 2009 y el primer trimestre de 2010. Durante ese periodo, el modelo mantuvo su lugar como el teléfono móvil más vendido de la historia, gracias a la combinación de durabilidad y costo reducido que Nokia priorizó por sobre otras características.