A pocas horas de la confirmación de la visita del papa León XIV, la cúspide de la Iglesia Católica argentina salió a contestar los dichos de Javier Milei, quien había cuestionado hasta dónde llega el poder adquisitivo de las familias cuando llega a fin de mes. La Conferencia Episcopal (CEA) sostuvo, sin ambigüedades, que la crisis provocada por la inflación y la pérdida de salario es una verdad que no admite negación: si alguien afirma que no llega, es porque efectivamente no llega.

La réplica vino de los obispos con mayor jerarquía de la comisión: Marcelo Colombo, presidente, y Ángel Rossi, vicepresidente. Ambos rechazaron la mirada del jefe de Estado, que había catalogado de “pelotudez” la idea de que hay sectores que quedan restringidos a ingresos hasta ciertos días del mes, como el 20. Para Colombo, esa situación es un “dato de la realidad” que viene marcando a las familias desde hace tiempo, y apuntó que quienes recurren a merenderos suelen ser quienes antes aportaban a ese espacio de ayuda.

Durante una entrevista en Futurock, el arzobispo de Mendoza explicó que, con casos como ese, la Iglesia no oculta datos, sino que los transforma en una preocupación social visible. Relató que, en los merenderos, no sólo acuden niños, sino también padres que comparten experiencias sobre dificultades para cerrar el mes y pagar servicios públicos. En ese marco, subrayó la necesidad de discutir cómo reformular las políticas para sostener a esas realidades, ya que la gente “se cae” del sistema cuando se agravan los gastos.

Este choque no es nuevo: Colombo ya había cruzado críticas al gobierno de Milei por el uso de redes sociales para el agravio, y había denunciado que los recortes presupuestarios que golpean a los más vulnerables profundizan la desigualdad, además de cuestionar la decisión de reducir la edad de imputabilidad. Pero el tema que generó mayor fricción fue la postura de la Iglesia respecto de cuestiones de discapacidad, que provocó otra marcha atrás en el Congreso y tensiones con la organización de la visita papal, tanto en la Catedral como en la Casa Rosada.

Ángel Rossi, por su parte, fue más directo al opinar sobre los dichos de Milei. En Neuquén, afirmó que “los que no comen hasta la noche no es la Presidenta ni el Presidente; es la gente. Y yo les creo a la gente.” Con esa declaración, dejó claro que la posición de la Iglesia pretende reflejar la percepción cotidiana de la gente y no relativizarla. Aclaró que no es agradable decirlo, pero la realidad exige reconocerla.

En ese contexto, la Iglesia reiteró su preocupación por la pobreza y la vulnerabilidad, y llamó a pensar políticas que den sostén a las familias ante la caída del poder adquisitivo, sin perder de vista la complejidad social que atraviesa el país.