El economista jefe de Goldman Sachs, Joseph Briggs, señaló en una nota publicada el 22 de octubre que la inteligencia artificial podría ir desplazando aproximadamente el 9% de los trabajadores de Estados Unidos en los próximos diez años, cifra que equivale a unos 15 millones de puestos. La publicación fue adelantada por la revista Fortune.

Más allá del porcentaje, Briggs enfatizó que el momento del impacto es clave: la disrupción ligada a la automatización tiende a ser más acotada cuando la economía marcha bien, y se acelera en contextos de desaceleración. En ese marco, el recorte de empleos relevante podría llegar cuando se desaten ciclos recesivos, según el economista.

La nota subraya que estas disrupciones podrían incluso ampliar el ciclo económico en el que se inserten. Briggs propone que la transición hacia la IA no es lineal ni uniforme, sino que se acentúa conforme se deteriora la actividad económica.

El razonamiento de Goldman no es nuevo: en agosto de 2025 Briggs junto a la economista Sarah Dong habían calculado que la IA podría desplazar entre el 6% y el 7% de la fuerza laboral, dentro de un rango posible de entre el 3% y el 14%. En junio de 2026, en un pódcast del propio banco, Briggs ya había mencionado un 9% (15 millones de personas), pero en esa oportunidad las describió como reubicadas en nuevas posiciones; la nota reciente los trata directamente como “desplazados”.

La diferencia entre ambas estimaciones se debe a un cambio metodológico: la primera medición contemplaba cuántas personas quedarían desempleadas en un instante; la segunda estima cuántos puestos se destruyen a lo largo del tiempo, lo que eleva la cifra al sumar a quienes logran conseguir otro empleo rápidamente o abandonan la búsqueda.

Para dimensionar el riesgo, Briggs analizó 25 ocupaciones históricamente golpeadas por tecnologías previas —como operadores de laboratorios fotográficos, proyeccionistas de cine, correctores de textos, personal de archivo y cajeros bancarios— y encontró que, en esos casos, el empleo cayó en promedio un 25% en los cinco años siguientes al inicio de su declive. Aclara que se trata de un techo extremo y no de la previsión típica para la IA en su conjunto.

Hoy, el impacto observado es más limitado: solo el 23% de los comercios estadounidenses incorporaron IA en sus procesos habituales. Además, el crecimiento del empleo en los sectores más expuestos a la tecnología quedó unos 10.000 puestos por debajo de su tendencia en los últimos tres meses, un retroceso que casi se compensa con la contratación asociada a la construcción de centros de datos.