Este miércoles, en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 7 de San Isidro, la defensa de Leopoldo Luque, exmédico de cabecera de Diego Armando Maradona, presentó sus alegatos en las fases finales del juicio por la muerte del astro.
Frente a la Banca, el abogado Francisco Oneto argumentó que sería necesario realizar un ecocardiograma para evaluar una posible miocardiopatía dilatada, remarcando que ese estudio ofrece mayor especificidad que la cámara gamma para esa patología.
Apuntó además contra la Junta Médica Interdisciplinaria, cuestionando que sus peritos, a su juicio, concluyeron de forma “caprichosa” que Maradona padecía una miocardiopatía dilatada sin haber medido adecuadamente las cavidades cardíacas. Señaló que la disnea es un signo cardinal de insuficiencia cardíaca y sostuvo que, si bien el ídolo murió, lo hizo en un contexto súbito, sin indicios de una falla cardíaca sostenida.
La defensa afirmó que no se llegó a una situación de agonía prolongada y que, respecto a otros signos, el riñón no presentó síntomas y el edema cerebral no sería indicio de un sufrimiento previo. En esa línea, citó declaraciones de peritos de parte y de testigos que sostienen que Maradona se encontraba lúcido durante la internación en Tigre.
Oneto también comentó varios chats en los que Dalma y Gianinna Maradona describían a su padre con buen ánimo, y mencionó al masajista Nicolás Taffarel, quien habría respaldado esas versiones ante el tribunal.
En lo referido a la capacidad de decisión de Maradona, el abogado Roberto Rallín sostuvo que el exfutbolista era autónomo y tomaba sus propias decisiones, incluso para rechazar determinados estudios o acompañantes terapéuticos; relató que Maradona era capaz de emitir juicios propios, citando, según la defensa, un episodio en el que habría rechazado exigencias para levantarse temprano ante una mención pública de Putin.
Rallín afirmó que el propio Maradona estaba lúcido y orientado en tiempo y espacio, y aludió a conclusiones de peritos de la parte que integraron la Junta Médica Interdisciplinaria para respaldar esa posición.
Sobre el lugar de la internación, la defensa sostuvo que Luque no eligió el country San Andrés en Tigre ni coordinó la internación domiciliaria; sostuvo que la logística estuvo a cargo de Maximiliano Pomargo, cuñado del letrado Matías Morla, representante de la defensa en el expediente.
Con estos argumentos, los defensores dejaron entrever que el caso podría cerrarse con la absolución de Luque, en medio de un proceso que continúa avanzando hacia su cierre.



