En Madrid, el presidente Javier Milei apostó a desmentir versiones sobre un supuesto desaire del líder de Vox, Santiago Abascal. Paralelamente, la autoridades de la Presidencia argentinas difundieron registro de la videollamada con Abascal en dos ocasiones, y el canciller Pablo Quirno, desde allí, cruzó mensajes con periodistas para preservar la imagen del viaje del jefe de Estado como una muestra de su proyecto ultraliberal. De regreso a Buenos Aires, la cúpula del gobierno decidió relajar algunas de sus batallas culturales internas.
En la Cámara de Diputados, La Libertad Avanza permitió que la oposición introdujera cambios en el dictamen de Discapacidad, generando un texto de amplio consenso que se asemeja a la Emergencia que Milei había vetado. El oficialismo destacará que logró aprobar un dictamen de su autoría, pero quedó claro que las concesiones fueron tan amplias que el proyecto terminó cosechando apoyos del peronismo, desde Catamarca hasta Máximo Kirchner.
El propio debate dejó en evidencia que se votó un proyecto en sentido contrario a lo que quería el Ministerio de Economía, por su impacto fiscal. Poco antes, oficialismo y oposición compactaron la reposición de la Ley de Tierras, con topes a la extranjerización, un acuerdo que meses atrás parecía imposible.
“El Discapacidad fue un dictamen propio, con un impacto fiscal más moderado que la Emergencia y así cerramos el tema”, resumieron en Balcarce 50. Un legislador libertario celebró: “Demuestra que nuestro dictamen tenía razón”. Pero un colaborador oficial admitió, con franqueza, que todo esto es producto del desorden dentro del Gobierno.
Karina Milei, la hermana del presidente que suele acompañarlo en sus giras, esta semana suspendió su viaje a España para ocuparse de asuntos internos. Anoche participó en la sesión de la Cámara Baja, señalando el grado de urgencia que imponen las circunstancias en curso.
El Gobierno está bajo la presión de un calendario cada vez más cargado y de los mercados. El alza del riesgo país, sumado a turbulencias internacionales y a un endurecimiento de tasas en Estados Unidos, indica un componente netamente argentino: el mercado empieza a descontar la incertidumbre para 2027 y duda de la continuidad del modelo vigente.
En ese marco, esta semana se llevó a cabo una mesa política más áspera de lo habitual, con choques y verdades incómodas. “Hicimos los planteos de siempre, pero con mayor contundencia”, reconoció un participante. Los principales actores del Ejecutivo profundizaron las tres líneas de gestión mencionadas.
Luis Caputo, que suele evitar marcar la cancha al ala política, terminó dejando claro en la Casa Rosada que “lo que importa es la economía; hay que cerrar acuerdos políticos”. En ese intercambio, Patricia Bullrich cuestionó a un dirigente del Gobierno, subrayando la fricción entre ambos sectores pese a las convergencias de corto plazo.



