En el plano político, el gobierno de Milei mantiene un discurso más duro en público, pese a la persistencia de tensiones internas y a un panorama económico que continúa en números negativos. La atención internacional, incluida la cobertura de España, contrastó entre una imagen de un presidente más desafiante con los periodistas y la realidad de su desempeño en el Congreso.
En Diputados, el entorno cercano al oficialismo evidenció contorsiones políticas y renuncias necesarias para evitar derrotas costosas. A cambio, se registraron logros moderados tras concesiones en dos proyectos: el de inviolabilidad de la propiedad privada y el de discapacidad. Por otra parte, la reimposición de ciertas restricciones a la compra de tierras por parte de extranjeros no residentes —heredadas de la legislación de 2011—, junto con la eliminación de topes extremos a la actualización de aportes para personas con discapacidad y el envío a comisión del proyecto oficial sobre la situación de deudores en mora, muestran los límites y costos de la agenda oficial para avanzar en el Parlamento.
Los resultados, que el aparato de comunicación del gobierno intentó presentar como victorias, quedaron lejos de las propuestas iniciales: las versiones finales no alcanzaron la desregulación total de tierras ni la ambiciosa iniciativa sobre discapacidad, y quedaron condicionadas por los márgenes del presupuesto 2027, que aún está en tratamiento.
La evidencia más clara de lo que algunos llaman una claudicación táctica apareció en un mensaje interno que anticipa endurecer la postura en próximos debates parlamentarios. Fuentes cercanas al oficialismo indicaron que, tras mostrar cierto pragmatismo en materia de discapacidad —un tema sensible—, el Gobierno estaría dispuesto a avanzar con una postura más rígida en universidades, presupuesto y reforma política, sin ceder en esos ejes. Señalaron que, para avanzar, podría haber fondos para gobernadores, pero poco o nada para sectores medios, y que todo dependería de lo que dicte el presupuesto y de la reforma política impulsados por el Ejecutivo, o de lo contrario, nada.



