En la localidad de La Matanza, bautizada como Ciudad Papa Francisco, se llevará a cabo el Encuentro Regional de Movimientos Populares – Capítulo Argentina 2026, que tendrá lugar el martes 27 y el miércoles 28 de octubre. Bajo el lema Por una Magnífica Humanidad: los pueblos construyen organización, dignidad y esperanza, la convocatoria reúne a delegaciones de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), TECHO, Cáritas, Hogares de Cristo, el movimiento sindical y otras entidades hermanas de la región, entre ellas el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra y el MTST de Brasil.

Participarán representantes desde Roma, vinculados al Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, organismo de la Santa Sede que acompaña desde el inicio el proceso de los movimientos populares, con la presencia de su prefecta Alessandra Smerilli. También formarán parte integrantes de la Pontificia Comisión para América Latina. Asimismo, estará presente el padre italiano Mattia Ferrari, coordinador general del Encuentro Mundial de Movimientos Populares (EMMP).

Doce años después de que el Papa Francisco convocara el primer Encuentro Mundial de Movimientos Populares en Roma, las organizaciones de la región se reúnen a una semana de la llegada de León XIV a la Argentina, en lo que se enmarca como una continuidad de ese camino iniciado en 2014. El lema del encuentro toma como eje el título de la primera encíclica del Pontífice y propone dialogar con la agenda de Tierra, Techo y Trabajo, a la que Francisco describió como derechos sagrados en Fratelli tutti.

El EMMP se presenta, según su dossier de presentación, como un “espacio de hermandad entre organizaciones de base de los cinco continentes”, construido a partir de la invitación del Papa para que “los pobres y los pueblos organizados no se resignen y sean protagonistas del cambio”. La primera edición se realizó en Roma en 2014 y reunió a aproximadamente un centenar de representantes de cinco continentes para dialogar con Francisco sobre la realidad de los trabajadores precarizados y excluidos, desde la óptica de Evangelii gaudium.

Luego se realizaron encuentros en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) en 2015, donde más de 1.500 delegados de 40 países redactaron la Carta de Santa Cruz, y otro encuentro en el Vaticano en 2016, con 170 delegados de 65 países. Durante la pandemia, Francisco mantuvo el contacto con los movimientos mediante cartas y mensajes de apoyo que sostuvieron el vínculo institucional y espiritual entre las organizaciones y la Santa Sede.