En medio de la presión internacional, el nuevo gobierno argentino mantiene una postura cauta frente a la demanda de disolver el Comité de Descolonización de Naciones Unidas, foro en el que Argentina ha sostenido históricamente su reclamo por la soberanía de las Malvinas. El equipo de Javier Milei y, en particular, la Cancillería liderada por Pablo Quirno, no ha ofrecido declaraciones oficiales sobre el tema, y en conversaciones privadas se prioriza evitar choques con Washington.

Una fuente de la Casa Rosada aseguró a Noticias Argentinas que “no compartimos la postura de Estados Unidos, pero la decisión no tiene nada que ver con nosotros”, intentando delinear la responsabilidad de Buenos Aires frente a la maniobra estadounidense. La disolución del Comité fue presentada como una cuestión ajena al país, según esas versiones.

Por su parte, autoridades cercanas al ministro de Economía, Luis Caputo, señalaron que la solicitud de disolver el Comité llegó en un “mal momento”, lo que podría complicar gestiones regionales y multilaterales. En ese marco, el gobierno ha optado por mantener la confidencialidad de su estrategia y evitar respuestas públicas contundentes.

Aun así, dentro del oficialismo persiste la necesidad de defender la postura argentina en foros internacionales, al menos cuando se trate de Malvinas, señalando la continuidad histórica del reclamo. Diversos medios recordaron que Argentina viene reiterando su soberanía sobre Malvinas ante Naciones Unidas a lo largo de décadas, y que cambios en la composición o mandato del Comité podrían alterar la dinámica de ese debate.