En el Microestadio de Lanús, frente a unas 10 mil personas, Máximo Kirchner llevó adelante un acto de La Cámpora que combinó el homenaje a Néstor Kirchner con la reivindicación de la centralidad de Cristina Fernández de Kirchner en la escena política. En un marco claramente electoral, afirmó que Cristina podría encabezar la contienda del año próximo si la Justicia se lo permite y resaltó su intención de recorrer barrios para representar a los argentinos.
El dirigente cuestionó lo que llamó persecución por parte del Poder Judicial y aseguró que el proyecto de Javier Milei ya agotó su horizonte. También celebró la remontada de Lula da Silva en Brasil y estableció un paralelismo con la interna peronista: recordó que, cuando Lula estuvo preso, el PT no se fracturó y que esa adversidad no debió convertirse en una oportunidad para sus detractores.
Entre consignas que marcaron el encuentro se leyeron lemas como “Cabeza, coraje, corazón y militancia” junto con eslóganes como “Cristina Libre” y “Kirchner 2027”. En un tono que remite a una liturgia peronista, se hicieron ecos de mensajes de Néstor Kirchner para advertir sobre los riesgos de apresuramientos y subrayar la necesidad de avanzar con cuidado, defendiendo a los sectores más vulnerables.
El eje del discurso de Máximo giró en torno a la construcción del peronismo de cara a 2027 y a la situación judicial de Cristina. Señaló que hay quienes quieren ocupar el lugar que hoy ocupa la exmandataria, pero advirtió que, si llegan a gobernar, también serán objeto de rendición de cuentas cuando concluya su mandato. En ese marco, aludió a la disputa interna con Axel Kicillof por la conducción del espacio como una muestra de la dinámica dentro del movimiento.
Hacia el cierre, afirmó que Cristina podría regresar a la arena política si recupera sus derechos políticos y reiteró la convicción de que la exmandataria tiene la vocación de representar a los argentinos. Señaló que su eventual retorno podría ser decisivo para sostener un proyecto que dé continuidad al peronismo en 2027. Concluyó destacando la experiencia de Lula en Brasil como referencia para la reconstrucción del campo popular y para mantener la unidad frente a los desafíos actuales.



