El peronismo organizó una reunión de alto nivel para delinear una estrategia orientada a evitar una nueva postergación de las PASO y para acordar una postura unificada frente al proyecto de Presupuesto 2027 que impulsó el gobierno de Jair Milei y que llegó al Congreso. Participaron, entre otros, Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner; también estaban convocados los principales gobernadores del Frente de Todos.

La convocatoria estuvo a cargo de los jefes de los bloques legislativos, José Mayans y Germán Martínez, quienes buscan coordinar las posiciones con los mandatarios provinciales y los referentes del espacio. Fue la segunda reunión de este tipo desde las elecciones legislativas de 2025, pero en esta ocasión la discusión se orienta a avanzar hacia decisiones concretas en el ámbito parlamentario.

El tema de las PASO cobra especial relevancia ante las diferencias internas del peronismo de cara a 2027. Aunque las corrientes principales coinciden en mantener ese mecanismo para definir candidaturas, aún no logran acordar cómo resolver la disputa por el liderazgo ni qué rol ocupará cada sector en el armado electoral. Para Kicillof, que ya proyecta una eventual candidatura presidencial, las primarias se presentan como una vía para competir sin depender de un acuerdo previo con el kirchnerismo.

La reunión también sirve para probar la capacidad de las distintas facciones de coordinar posiciones en el Congreso. En paralelo, la discusión sobre el Presupuesto 2027 incorpora los intereses de los gobernadores, y la continuidad de las PASO obliga a construir una estrategia parlamentaria que permita enfrentar posibles iniciativas del oficialismo. Ambos frentes requieren acuerdos que trasciendan las diferencias sobre candidaturas, y el PJ aún no logró fijar una postura común.

La primera reunión, que incluyó a Kicillof, Massa, Máximo Kirchner, a los gobernadores Ricardo Quintela, Gildo Insfrán, Sergio Ziliotto y Gustavo Melella, al senador Gerardo Zamora y a los titulares de los bloques, transcurrió sin grandes roces y brindó un respiro temporal frente a las tensiones, pero no logró recomponer plenamente las relaciones entre los principales referentes.

Las diferencias volvieron a aflorar el 17 de octubre, cuando cada sector organizó su propia conmemoración del Día de la Lealtad, sin una celebración unificada. La falta de diálogo entre Kicillof y Cristina Kirchner y Máximo Kirchner se mantiene como un obstáculo para acuerdos políticos más amplios, si bien comparten la necesidad de sostener las primarias.

En este marco, Massa continúa desempeñando un rol de puente entre las corrientes enfrentadas. El exministro de Economía mantiene contactos frecuentes con el kirchnerismo y con Kicillof, y, en las últimas semanas, volvió a reunirse con Cristina Kirchner en San José 1111. Las dinámicas de estos encuentros forman parte de la tarea de articulación interna del Frente de Todos.