Buenos Aires, 22 de octubre. Días después de abstenerse en la votación, el Gobierno reafirmó su posición a favor de mantener vigente el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, señalando que esa continuidad resulta determinante para sostener el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas.

Las autoridades descartaron que las divergencias con Estados Unidos respecto del organismo genere un conflicto bilateral. Fuentes de la Casa Rosada aclararon que no comparten la postura de Washington y añadieron que la decisión de la administración de Donald Trump de avanzar hacia la disolución del comité llegó en un momento inoportuno.

A pesar de estas diferencias, desde el Poder Ejecutivo mantienen la abstención en la votación y sostienen que eliminar el organismo no sería conveniente, ya que les permite a Argentina sostener su base jurídica para reclamar soberanía frente al Reino Unido.

La discusión se da en paralelo al debate del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, impulsado por el presidente Javier Milei, que el oficialismo busca enviar a la Cámara de Diputados en las próximas semanas, aunque aún no hay fecha definida para su tratamiento. En ese marco, el Gobierno dijo estar dispuesto a introducir modificaciones en el articulado para conseguir los apoyos necesarios, luego de que oposición y sectores aliados cuestionaran ciertos puntos.

En la sede de Balcarce 50, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, recibió este miércoles al embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, en la Casa Rosada. El encuentro tuvo como agenda la relación bilateral y los proyectos de desarrollo e inversión de firmas estadounidenses en la Argentina.

Desde el entorno presidencial reconocen que la cuestión Malvinas abrió una diferencia con Washington en un momento de acercamiento entre Milei y Trump, pero también en medio de la ofensiva por ese tema que impulsó la Casa Rosada. No obstante, no esperan avances concretos en el reclamo de soberanía y sostienen que el mandatario estadounidense busca, más que lograr cambios sustanciales, marcar la discusión con un tono más bien discursivo.