El indicador de JP Morgan que mide la percepción de riesgo de Argentina se situó en 704 puntos, tras avanzar 32 puntos respecto al cierre anterior, retomando niveles máximos de un año. Los bonos soberanos comenzaron la jornada con pérdidas de hasta 1,5%.
En el mercado cambiario, el dólar oficial subió 5 pesos en el Banco Nación y terminó cotizándose a 1.550 pesos, marcando un nuevo récord nominal para la divisa local.
Las ADR argentinas en Wall Street registraron caídas de hasta 6%, con las mayores pérdidas concentradas en Ternium (-6,1%), Corporación América (-4%) y Tenaris (-3,9%).
El repunte del riesgo país se dio en medio de una jornada en la que, después de una leve baja el miércoles, el indicador volvió a subir con mayor claridad tras la difusión del EMAE por parte del Indec, que mostró una tendencia más débil de la economía en agosto.
Los analistas señalan signos de estancamiento en la actividad económica y advierten que podría voltarse a una recesión técnica, con dos trimestres consecutivos de contracción; aun así, estiman que el repunte en septiembre podría no ser suficiente para compensar los datos previos.
El riesgo país funciona como una medida de la confianza de los inversores extranjeros en la deuda de un país: expresa el diferencial de rendimiento entre bonos del Tesoro de Estados Unidos y los bonos locales, y da una idea de cuánto debe pagar Argentina para financiarse en los mercados internacionales.
La escala reciente del riesgo país responde tanto a factores externos —con rendimientos de bonos estadounidenses en alza— como a factores locales. Justina Gedikian, analista de la Oficina de Inversiones de Cohen, explicó a TN que ese incremento encarece el financiamiento para todos los emisores y golpea con más fuerza a los de mayor riesgo, como Argentina.
Una posible victoria de Flávio Bolsonaro en las elecciones presidenciales de Brasil, programadas para este domingo 25, podría generar flujos de capital hacia la región y descomprimir, en parte, la deuda argentina; ese efecto se observó tras la primera vuelta, aunque no logró sostenerse.
Entre los factores internos, los analistas destacan dudas sobre el plan financiero del Gobierno para 2027, que provocan ventas de bonos argentinos y suben sus rendimientos. La ausencia de títulos en dólares en las últimas licitaciones de deuda local alimenta dudas sobre la estrategia para cubrir vencimientos por US$5.000 millones en el próximo año. A partir de 2027, también aumentan los compromisos con el FMI, con pagos estimados en US$7.840 millones, que figuran entre las prioridades de financiamiento.



