Las firmas suecas que hoy abastecen maquinaria para la minería a escala internacional nacieron de la demanda local y, con el tiempo, exportaron, se instalaron en nuevos mercados y consolidaron una cadena de valor que hoy tiene alcance global. Según Business Sweden, el 65% de los equipos de minería subterránea en el mundo tiene origen sueco.

El embajador de Suecia en Argentina, Torsten Ericsson, explicó que la industria creció junto con la minería: empezó en el mercado doméstico y luego se expandió al exterior mediante exportaciones para asentarse en mercados regionales y globales. En ese ecosistema figuran nombres como Sandvik y Epiroc (maquinaria); Scania y Volvo (transporte); y Ericsson (conectividad).

La cámara minera sueca Svemin, citada por Forbes Argentina, señala que la minería y su red de proveedores generan alrededor de 125.000 empleos. En conjunto, ambos segmentos exportan ocho veces más que las propias mineras y su aporte al PIB es más del triple respecto de las mineras por sí solas.

Ericsson remarca una división funcional entre sectores: la cooperación público-privada es clave, pero cada esfera cumple roles distintos. En términos generales, la labor de comercialización la asume el sector privado, mientras que el sector público debe garantizar condiciones adecuadas: marco legal, infraestructura vial y energética, y, además, inversión en innovación.

Un claro ejemplo es Swedish Mining Innovation, un programa financiado por el Estado sueco que agrupa a empresas, universidades e institutos de investigación. En 2022, esa iniciativa destinó más de 18 millones de euros para financiar 26 proyectos de I+D en minería. La aportación del Estado fue de 8,2 millones y la de las empresas, 10 millones.

Ericsson compartió un caso de uso: una mina subterránea que opera casi completamente con vehículos y maquinaria eléctrica y autónoma, originado a partir de un experimento respaldado con fondos públicos. A partir de esa experiencia, surgieron productos que las empresas comercializan en otros mercados.

En Argentina ya operan varias proveedoras suecas. Si bien hace años existían trabas para la importación, ahora esa situación se ha ido flexibilizando, señaló el embajador. Hay interés de invertir en el país, y se nota en las candidaturas para el proyecto RIGI, aunque su óptica está en la demanda: “Si esos proyectos se ejecutan, van a generar demanda para los proveedores”.

La primera Ronda de Negocios RIGI, convocada por el Ministerio de Economía para este jueves en Rosario, reunirá a más de 1.800 proveedores y 41 compañías.

A lo largo del año, la Embajada de Suecia y Business Sweden organizaron una misión a San Juan con la participación de empresas y organismos de financiamiento y promoción comercial, con el objetivo de explorar oportunidades de negocio y compartir experiencias.