La licitación para privatizar Belgrano Cargas perdió hoy a su principal postulante extranjero: el Grupo México decidió no presentar oferta. La empresa había asegurado inversiones por 3.000 millones de dólares y justificaba su participación con el apoyo estadounidense gracias a su alianza con Wabtec.

La salida del grupo mexicano, cuyas diferencias con los pliegos elaborados por el Ministerio de Economía quedaron en evidencia, fue filtrada este miércoles y el mercado la dio por confirmada, a la espera de un comunicado oficial que confirme la decisión.

Con la retirada, la concesión de 50 años para las vías, talleres y la compra opcional del material rodante de las tres líneas —Belgrano Cargas, San Martín Cargas y Urquiza Cargas—quedará disputada entre actores locales. En la lista de posibles interesados figura un consorcio de cerealistas que busca ampliar su frontera productiva y reducir costos logísticos hacia el puerto de Rosario, además del grupo Roggio, operador del subte porteño que recientemente perdió una licitación para comprar AySA.

Como en otras privatizaciones, el Gobierno incluyó una cláusula anti China para impedir que participen empresas controladas por Estados soberanos.

Entre las fracturas con el pliego, Grupo México alegó desavenencias con el open access (acceso abierto a la red para que cada cargador utilice libremente las vías) y con la descomposición de la proceso en nueve tramos; la firma aspiraba a competir mediante una única oferta para las vías, talleres y material rodante de todas las líneas involucradas.

Los pliegos del Gobierno, por su parte, establecieron pocas obras obligatorias, manteniendo un marco en el que los oferentes podrían ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) si así lo demandsen.

La movilidad política también dejó en la escena una presión regional: los gobernadores de Salta y Jujuy, Gustavo Sáenz y Carlos Sadir, empujaron para que las inversiones en los ramales C14 y C15 de Belgrano Cargas sean consideradas obligatorias, dada su relevancia para transportar insumos, materiales y la producción minera hacia Chile, así como para facilitar el traslado de azúcar de Ledesma desde el Norte.