Buenos Aires, 23 de octubre (NA) — Un estudio del Instituto de Desarrollo Social Argentino (IDESA) muestra que, tras las medidas de ajuste implementadas por la administración de Javier Milei, el gasto público no vinculado a la vejez bajó, pero las erogaciones destinadas a jubilaciones y a la salud de la vejez registraron un incremento del 73% frente a la década de 1980.
El informe subraya que posponer la adaptación de las coberturas para la vejez a la dinámica demográfica implica descuidar otras funciones esenciales del Estado y recuerda que ese gasto para la vejez presenta una tendencia de crecimiento sostenido con impacto en las finanzas públicas.
Para ilustrar la evolución, IDESA recurre a una base comparativa del gasto en porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI), tomando como 100 el promedio de la década de 1980. En 1995, el gasto para la vejez alcanzó un índice de 163, mientras que el resto del gasto público cayó a 94. En 2017, las erogaciones para adultos mayores llegaron a 220, frente a 137 del resto del presupuesto. En 2024, tras las medidas fiscales de principios de la gestión actual, el componente no vinculado a la vejez retrocedió a 105, mientras que el gasto para la vejez descendió a 173.
IDESA señaló que, luego del ajuste, el gasto público no vinculado a la vejez representa apenas un 5% por encima del promedio de los años ochenta en términos de PBI, mientras que el gasto para la vejez permanece un 73% por encima de ese mismo periodo. El informe añade que la última reforma estructural del sistema previsional argentino fue en 1993, y que, ante la ausencia de cambios de fondo, las gestiones con diferentes orientaciones ideológicas optaron por licuar el gasto mediante inflación, aprovechando la variación de precios y la manipulación de la movilidad.
En lo relativo a la salud previsional, el documento recuerda que el PAMI no fue adaptado a los cambios demográficos desde su creación en 1971, lo que generó limitaciones en la cobertura y trasladó la carga de atención a los hospitales públicos provinciales.
Sobre la idea de que el crecimiento económico o una reforma laboral podrían resolver el déficit del sistema, IDESA la considera errónea: demorar la adecuación del sistema de vejez “bajo el argumento de que con el crecimiento económico y la reforma laboral habrá más recursos” es, para la entidad, un planteamiento equivocado.
Para encaminar la sustentabilidad previsional y sanitaria, el centro de estudios plantea tres medidas concretas. (El informe no las detalla en este resumen informativo.)



