En el marco de una gestión que pretende colocar al país en el radar global, el gobierno de Milei inició su etapa con promesas de desinflación, desregulación y apertura comercial. Sin embargo, las señales de participación del capital extranjero en procesos de privatización no llegan a la escala esperada, y los inversores que parecían entusiasmarse con el giro libertario terminan, en la práctica, manteniéndose al margen de proyectos con componente estatal.

El episodio más reciente dejó en evidencia esa tendencia. A días de la apertura de sobres, con la extensión de plazos ya anunciada, Grupo México —uno de los operadores ferroviarios más grandes de la región— comunicó que no presentaría una oferta para la licitación de Belgrano Cargas. Su presencia había sido considerada firme entre los oferentes extranjeros y, además, cuenta con el visto bueno de Estados Unidos, que lo incluye en el listado de proveedores del Corredor Andes-Atlántico impulsado por Washington. Germán Larrea, su titular, figura asimismo como uno de los hombres más acaudalados de México, segundo tras Carlos Slim.

La situación genera la pregunta que persiste para el gobierno: ¿por qué el capital internacional que aplaude los cambios argentinos no termina desembarcando en los negocios con participación del Estado? La Hidrovía mantiene una lógica similar: la concesión quedó en manos de Jan de Nul, acompañado por un socio local, Servimagnus, que obtuvo el 40% de la operación. En este caso, ni Boskalis ni Van Oord —grandes jugadores europeos que tantearon los pliegos— llegaron a ofertar. En otros procesos, tampoco figuran grandes estadounidenses en las propuestas para la infraestructura. En AySA, la privatización más reciente, Sabesp y Veolia no presentaron ofertas.

PwC ofrece una lectura comparativa de lo ocurrido en privatizaciones y adquisiciones durante el primer semestre de 2026: el 41% de los casos terminó en manos de actores extranjeros, cifra que contrasta con el 57% de 2023 y el 58% de 2022. Ignacio Aquino, socio de la firma, aclara que la mayoría de privatizaciones bajo Milei fueron ganadas por actores nacionales, aunque añade que hay presencia internacional en compañías privadas de distintos sectores. Señala, además, que la firma asesoró recientemente a los accionistas de Axoft ( Tango Software) en la venta a un grupo canadiense, Vela Latam, y que ya trabajan en mandatos para software, medicina nuclear, servicios, agro e industria.

Entre los participantes de las licitaciones y privatizaciones aún persiste el debate interno: existen relatos sobre cenas tensas en domicilios de barrio, detalles que circulan entre los involucrados y que, según algunos, reflejan tensiones y embudos de negociación.

Más allá de los casos puntuales, la lectura de PwC subraya que, si bien hay inversiones internacionales en curso en áreas privadas, la inyección de capital en proyectos con historia de participación estatal no está al nivel de lo proyectado, y las decisiones de inversión siguen marcadas por criterios que, hasta ahora, favorecen a actores nacionales o a esquemas menos expuestos a la exposición estatal.