El lunes, el Presidente reunió a todo su equipo en la Casa Rosada. Al ingresar al Salón Eva Perón, asistentes describieron un tono decidido de Milei. Aunque la agenda de Malvinas y su posterior cadena nacional habían generado una repercusión importante, él entendía que la discusión pública sobre la marcha de la economía ya se había calmado. Sin embargo, en ese mismo encuentro surgió una discrepancia: Patricia Bullrich señaló, con énfasis, que no había que descuidar la reactivación económica.

La respuesta fue unívoca por parte de Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo: no se cambiaría el rumbo ni se tocarían palancas clave de la política económica. En las últimas semanas circularon dudas sobre ciertas decisiones políticas desde el ámbito económico, pero quienes gestionan el día a día señalan que el dúo se mantiene firme y alineado con el modelo. “Los veo idénticos en su postura; cuando Bullrich hizo ese comentario, ninguno reaccionó. Convergen en no abrir el modelo”, resumió uno de los asistentes.

La sintonía entre Milei y Caputo parece incluso más sólida que en otros momentos. El Presidente se reunió este viernes con Caputo en la Quinta de Olivos, un día después de celebrar la caída de 0,2 puntos en la inflación de agosto respecto del mes anterior. El mandatario interpreta esos encuentros —con Caputo o con figuras como Federico Sturzenegger— como un “oasis” que le permite confirmar que su hoja de ruta avanza tal como fue planteada. Frente a los medios, sin embargo, no comprende por qué se cuestiona el nivel de actividad, la dinámica del empleo formal o los índices de morosidad.

Una fuente que lo conoce bien explica que Milei sabe que las operaciones en política son constantes y previsibles; nada lo toma por sorpresa, incluso las cosas que ya se vieron como ANDIS, Adorni o Cerimedo. Lo que sí le afecta es la crítica por la inflación más lenta de baja o lecturas que percibe como falsas sobre la economía, explicó la misma fuente.

Dentro del Gobierno, la lectura es que la gestión está partida: hay quienes optan por la genuflexión y casi no critican la política económica, y otros que, con reservas, miran con preocupación hacia el año que viene. Entre los segundos hay dirigentes que, ante Infobae, aseguran que el Presidente está cansado del desgaste mediático de su programa económico, mientras otros sostienen que la presión no lo vence y continúa empujando su agenda.