Las proyecciones elaboradas por firmas privadas alimentan la expectativa oficial de que el IPC podría frenar en agosto, e incluso algunos analistas mencionan valores cercanos a 1,4% para ese mes. Aun así, la pregunta clave es si el año podría cerrar con un arranque del índice cercano a cero, tal como deslizó el presidente Javier Milei. En paralelo, el entorno internacional introduce un reto adicional: el alza reciente del precio del petróleo podría transmitirse a precios internos y complicar la trayectoria.
De momento, las previsiones para los meses siguientes no contemplan una caída del índice por debajo de 1% en un mes. El presidente de Analytica, Ricardo Delgado, sostiene que la inflación podría moverse entre 1% y 2% en lo que resta del año, con septiembre probablemente similar a agosto. “La trayectoria apunta a un rango cercano a 1% de promedio mensual hacia fin de año”, indicó, aunque aclaró que todavía no hay mediciones disponibles para septiembre.
Delgado destacó que el descenso estaría ayudado por una moderación en los precios de los alimentos, pero destacó que los servicios privados mantienen una dinámica por encima del promedio. “La inercia está concentrada en servicios, especialmente en áreas como internet y telefonía móvil, que siguen creciendo por encima del 2%”, comentó, enfatizando que el alivio proviene principalmente de alimentos.
Para Sebastián Menescaldi, de EcoGo Consultores, tampoco parece factible esperar un mes con inflación inferior a 1% de forma rápida. Atribuyó gran parte de la caída observada en agosto a una base estacional que se invirtió desde julio, cuando los precios estuvieron más altos. Según su estimación, el dato de agosto podría ubicarse entre 1,5% y 2%, un rango que, a su juicio, no garantiza una desaceleración sostenida hacia registros iniciales con cero.
El economista agregó que el tipo de cambio jugará un papel decisivo en la evolución de los precios. “El tipo de cambio funciona como un soporte, pero si acelera, podría dificultar que la inflación vuelva a cero”, afirmó. Para septiembre, Menescaldi espera un incremento más cercano a 2% que a 1,5%, y advirtió que no vislumbra una desaceleración rápida a corto plazo.
Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos, comparte la cautela respecto a un arranque mensual por debajo de 1% durante lo que resta del año. “Me parece difícil que la inflación llegue a cero en lo que queda de 2026”, sostuvo, alineándose con la idea de que la trayectoria de corto plazo dista de un giro brusco hacia valores muy bajos.
En síntesis, si bien agosto generó expectativas de un respiro inflacionario, los especialistas coinciden en que, con la mezcla actual de dinámica de precios y tipo de cambio, no parece plausible que el IPC registre meses consecutivos por debajo de 1% en lo que resta de 2026.