El dinamismo del crédito al consumo volvió a perder impulso en agosto, mientras bancos, fintech y entidades financieras no bancarias optan por frenar una expansión amplia de préstamos y enfocarse en la recuperación de las carteras con atraso. Las firmas advierten una menor velocidad de ingreso de clientes a situaciones de atraso temprano, pero mantienen criterios estrechos para generar nueva financiación con el fin de evitar nuevos incumplimientos.
Según Quantum Finanzas, los préstamos al consumo —que abarcan tarjetas de crédito y préstamos personales— cayeron 1,3% en agosto en términos reales frente al mes anterior. Este desempeño negativo contrasta con el avance de las líneas para empresas y con el crecimiento de los créditos hipotecarios, que sostienen la evolución de otros componentes del sistema financiero.
En las entidades se observa una desaceleración en el pasaje de clientes desde la situación 1 (al día) hacia la 2 (atraso temprano). Es una señal incipiente: no implica una caída acelerada de la morosidad acumulada, sino que el deterioro de las carteras pierde velocidad.
Ese cambio no modificó la política de otorgamiento. Las entidades revisan con mayor rigor la capacidad de pago, restringen límites de tarjetas y seleccionan con mayor cautela a los perfiles a financiar. Las fintech y otros actores no bancarios también enfrentan el reto de gestionar una mora elevada en segmentos de consumidores con menor acceso al sistema tradicional.
Como parte de la estrategia, se ofrecen refinanciaciones con tasas reducidas y, en algunos casos, a tasa cero, para que los deudores regularicen sus pagos. El objetivo es recuperar clientes que ya integran la cartera y evitar que los atrasos se prolonguen antes de reactivar planes de colocación más agresivos.
Los efectos de estas reestructuraciones, sin embargo, están limitados. Cerca de la mitad de los deudores que regularizan su situación vuelven a entrar en mora antes de cumplir un año, según un análisis de Econviews. El informe también señala que casi la mitad de los morosos acumula más de 12 meses con problemas de pago.
En total, unas 5,8 millones de personas presentan algún grado de irregularidad crediticia. Dentro de ese universo, 2,4 millones tienen créditos otorgados por fintech y billeteras digitales. Esos préstamos representan el 16% del monto total de créditos en mora del sistema.
La situación golpea principalmente a los hogares. El relevamiento de Econviews ubica la mora de las familias en 12,8%, frente a 3,5% para las empresas. En el crédito no bancario, que incluye billeteras virtuales y otros proveedores de financiamiento al consumo, la irregularidad supera el 30%.
La debilidad del crédito se concentra en productos vinculados al gasto cotidiano. Las tarjetas de crédito retrocedieron 0,3% en términos reales durante agosto, según First Capital Group.