En un escenario donde los costos de edificación siguen en niveles elevados y con variaciones históricas, la disyuntiva entre adquirir una casa terminada o iniciar una construcción desde cero gana relevancia. Si bien levantar una vivienda ofrece la posibilidad de adaptar el hogar a las necesidades familiares, el precio por metro cuadrado podría inclinar la balanza a favor de la compra de una propiedad ya finalizada.
Datos oficiales muestran que, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la construcción registró una caída mensual del 4,6% en julio y una baja interanual del 4,5%. No obstante, en el acumulado anual hasta julio, el sector mantiene un balance positivo, con una mejora del 1,7% frente al mismo periodo de 2025. Paralelamente, el Índice del Costo de la Construcción para el Gran Buenos Aires (ICC) subió 2,1% en julio y 32,5% interanual, alcanzando un alza acumulada en 2026 de 19,1%.
Gustavo Weiss, titular de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), afirmó que el costo del metro cuadrado para edificar oscila entre 1.600 y 1.800 dólares. Consideró que esos valores son elevados en términos históricos y, sumado al precio del terreno, explican por qué la obra nueva está menos presente en muchas zonas.
Por su parte, Germán Gómez Picasso, fundador de Reporte Inmobiliario, indicó que hoy es mucho más conveniente comprar una casa terminada y con pocos años de uso que adquirir un terreno y empezar una obra. Señaló que hay propiedades levantadas durante la pandemia o incluso antes que se venden a valores notablemente inferiores a lo que costaría una construcción comparable. Según sus datos, el costo de edificar parte de 1.300 a 1.500 USD/m2 para viviendas muy básicas, mientras que para viviendas de buena calidad puede superar los 2.000 o incluso 2.500 USD/m2. Al comparar estos montos con los precios de casas usadas, que en algunos casos quedan por debajo de 2.500 USD/m2 e incluyen la tierra, la brecha resulta significativa. Además, la vivienda ya está terminada y lista para ocupar, lo que evita trámites de proyectos, aprobaciones y una obra que puede demorar más de dos años.
En ese marco, los precios de los terrenos aparecen como una variable atractiva en términos históricos, situándose en niveles relativamente bajos. Aunque existe la posibilidad de que los costos de construcción bajen en algún momento, no hay certeza de esa caída en dólares, y actualmente mantener un terreno implica gastos elevados, especialmente por expensas.
Damian Tabakman, presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), añadió que persiste un rezago notable en el precio por m2 de las viviendas usadas respecto a la dinámica de costos de construcción, lo que genera un complejo equilibrio entre invertir en tierra o apostar por proyectos nuevos.