En el marco del encuentro “Fabricando Futuro - Industriales de Corazón”, organizada por La Fábrica Podcast y el Movimiento Industrial, el presidente de Banco Macro, Jorge Brito, afirmó que la mora en el sistema crediticio argentino pasó de una situación crítica a una señal menos intensa, pero insistió en que persisten frentes de riesgo. Según su evaluación, la mejora proviene principalmente del comportamiento de los créditos otorgados recientemente, no del stock de deudas ya incobrables.

Brito explicó que los bancos contemplan una reducción de la morosidad en los nuevos préstamos, lo que sugiere que el problema se concentra en el stock de créditos concedidos durante el segundo y tercer trimestre del año pasado. El crecimiento de la morosidad está vinculado, según el dirigente, a la caída del poder adquisitivo provocada por ajustes tarifarios y por una tasa de interés elevada —que cerró 2024 con tramos de tres dígitos—, lo que redujo entre un 20% y 25% los ingresos disponibles de muchas familias. Esa presión llevó a que hogares ya ajustados al presupuesto acumularan deudas y, en algunos casos, dejaran de pagar.

Datos del sistema secundario muestran que, en mayo de 2026, la tasa de incumplimiento de créditos a hogares alcanzó el 12,8% (el nivel más alto de más de dos décadas) y cedió levemente a 12,7% en junio, según la Central de Deudores (Cendeu) del Banco Central (BCRA) procesados por 1816. Brito estimó que el problema alcanza a unas 3 millones de personas en el ámbito no bancario y a aproximadamente 1,5 millones que operan exclusivamente con entidades financieras. En total, el 14% del crédito otorgado a individuos presenta algún grado de incumplimiento. La situación es más crítica en el sector no bancario (billeteras y plataformas financieras), donde la morosidad llegó al 33% en junio, casi el triple de lo registrado en bancos, que fue 7,6%.

El ejecutivo aclaró que la solución no debe venir de “proyectos con soluciones mágicas” que, en la práctica, suelen terminar pagando los contribuyentes. Alertó sobre el riesgo de que cualquier marco regulatorio que otorgue quitas o condonaciones genere incertidumbre jurídica y afecte el acceso al crédito futuro. “Tenemos que ser cuidadosos de que la respuesta para los morosos no termine reduciendo la financiación necesaria para el futuro”, afirmó.

Brito planteó una paradoja poco discutida: la falta de crédito puede ser más dañina que la mora en sí misma. En su visión, los países con mayor desarrollo económico muestran una mayor relación entre crédito y Producto, con tasas más bajas y plazos más largos. En ese marco, la salida pasa por fortalecer un Marcos regulatorio que impulse condiciones de crédito competitivas, sin desincentivar el acceso futuro para la economía real.