La inflación avanza con una leve desaceleración: en agosto registró 1,7%, el menor registro del año. Sin embargo, el IPC del Indec mostró contratiempos: el grupo de alimentos subió 1,8%, por encima del promedio, y la Canasta Básica Total, que define la línea de pobreza, avanzó 2,6%.
Con este nuevo descenso, el Gobierno fijó como objetivo mantener el ritmo de desinflación y, al menos, sostener la inflación por debajo del 2% en lo que resta de 2026. En el marco del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la inflación minorista aparece estimada entre 1,6% y 1,8% para el cierre del año, mientras que los pronósticos para los próximos doce meses indican una caída desde un 33% interanual actual a aproximadamente 20%.
El horizonte, sin embargo, no se vislumbra sencillo. Uno de los grandes obstáculos es el precio de la nafta, que se mantiene prácticamente sin cambios desde hace tres meses. Aunque hubo variaciones menores por la aplicación de impuestos, YPF decidió no reajustar precios tras una caída del Brent por debajo de 80 dólares el barril. Ayer, esa cotización dio un salto significativo hasta los 105 dólares ante nuevas fricciones en la región del Golfo Pérsico.
Horacio Marín, presidente de YPF, viene aplicando una estrategia de micropricing para mitigar el impacto de estas oscilaciones. No obstante, si el Brent se mantiene por encima de los 100 dólares durante un par de semanas, resulta difícil sostener los precios actuales de los combustibles. Aunque la estabilidad del tipo de cambio es relevante, no alcanza para evitar ajustes en las estaciones de servicio.
El comportamiento de los alimentos continúa siendo un factor clave para la evolución del IPC en los próximos meses. En agosto no mostró debilidad y, en las primeras muestras de septiembre, se advierten movimientos al alza semanales, lo que dificulta una caída adicional del índice ese mes.
La carne, que estuvo relativamente estable en meses recientes, podría subir por motivos estacionales en primavera, cuando aumenta la retención de vientres. A ello se suma un contexto de exportaciones récord que también presiona los precios internos.
Las tarifas volvieron a ser el rubro con mayor incidencia en agosto, con un aumento de 2,8%, y tendrán un peso destacado para mantener el índice por debajo del 2% en el corto plazo. En septiembre, los ajustes que se definan serán menores que los de agosto, lo que podría contener ese salto mensual.
En cuanto al dólar, su rol continúa siendo decisivo para anclar la inflación mensual. El gobierno ha dejado señales claras para evitar movimientos bruscos. En agosto, por ejemplo, se registraron esfuerzos para contener la volatilidad cambiaria, lo que aporta algo de predictibilidad a los precios.