Las tensiones renovadas en Medio Oriente mantienen el foco de la escena global y generan alta volatilidad en el precio del petróleo. El Brent, referencia para la Argentina, cerró agosto cerca de los 90 dólares por barril, por encima de los niveles de inicio de año, cuando cotizaba alrededor de 62 dólares.
La guerra en el Golfo se desató el 28 de febrero y, desde entonces, la evolución del conflicto y los riesgos para la oferta global han marcado la trayectoria del crudo. Después de iniciar el año por debajo de 70 dólares, el Brent experimentó un repunte importante en marzo y alcanzó más de 120 dólares a principios de abril. En mayo y junio se moderó y, hacia fines de junio, se ubicó alrededor de 73 dólares, pero en julio y agosto volvió a presionar al alza.
Un dato clave, según un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario, es que la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos (SPR) cayó a niveles no registrados desde 1982: 289,7 millones de barriles al 21 de agosto, mínimo en casi 45 años. En marzo, Estados Unidos y otros miembros de la Agencia Internacional de Energía acordaron una liberación extraordinaria de 400 millones de barriles, de los cuales EE.UU. aportó 172 millones, para moderar las tensiones de precios por restricciones de tránsito en el Estrecho de Ormuz. Parte del petróleo estadounidense fue entregado bajo un esquema de préstamos que comenzaría a ser reembolsado hacia finales de este año y cuya devolución podría extenderse hasta 2028.
El bajo nivel de la SPR es relevante dada la persistencia de riesgos geopolíticos. “Si bien Estados Unidos conserva capacidad para realizar liberaciones ante emergencias, el menor volumen disponible reduce el margen para recurrir a esas reservas ante nuevas disrupciones de oferta. A esto se suman restricciones operativas vinculadas con la infraestructura de almacenamiento, mientras la administración estadounidense busca avanzar en la recomposición gradual de los inventarios”, señala el informe.
En cuanto al impacto en Argentina, el precio local de los combustibles ha mostrado cierta contención gracias al “amortiguador” de precios acordado entre YPF y otras petroleras y a la postergación de aumentos del impuesto a los combustibles. La medida más reciente, vigente hasta octubre y anunciada el lunes, se fundamenta en seguir “estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”.
Un informe de la consultora Economía y Energía, coordinado por el economista Nicolás Arceo, analizó el tema y señaló que el incremento de los precios de la nafta en el contexto internacional se ve influido por estos factores y por la dinámica local.