Un análisis elaborado por la Fundación Encuentro sobre la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) revela que el 58,7% de los hogares urbanos recurrió a algún mecanismo de financiamiento durante el primer trimestre de 2026. Es decir, casi seis de cada diez familias optaron por cuotas, crédito entre particulares, préstamos bancarios o de financieras, o una combinación de estas modalidades para sostener sus gastos.

Cabe aclarar que, aunque el informe lleve por título sobre endeudamiento, la EPH no funciona como un registro de personas endeudadas ni como observatorio de deudas: no mide si existió una deuda, su monto, su estado de cumplimiento o su destino. La encuesta 12 identifica qué familias declararon haber utilizado ciertas estrategias para enfrentar gastos, sin confirmar si ello derivó en un saldo adeudado.

En cuanto a la evolución histórica, la cifra de 58,7% en 2026 no marca un récord ni un salto reciente: desde 2016 la proporción se mantuvo relativamente estable, alrededor del 59%. El máximo de la serie se dio en el último trimestre de 2019, cuando alcanzó el 61,6%. Los valores registrados en 2024 y 2025, cercanos al 59%, quedan dentro del rango observado en la última década.

La otra cara del fenómeno es la morosidad. Con base en la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), la proporción de deudores en mora escaló de 13,6% en octubre de 2024 a 27,8% en junio de 2026. Si se considera el monto de la deuda en situación irregular, la morosidad representa el 15,5% del total adeudado, frente al 5,2% de Brasil y el 3% de Chile.

Así, se observan dos procesos simultáneos: por un lado, la proporción de hogares que utiliza algún mecanismo de financiamiento se mantiene estable; por otro, las dificultades para cumplir con los compromisos se intensifican notablemente. Según datos del FMI, la deuda de los hogares argentinos alcanzó en 2024 apenas el 4,7% del PBI, un nivel relativamente bajo frente a estándares internacionales.

La EPH, además, permite entender las distintas formas de financiamiento que emplean las familias, aunque sin trazar de manera directa un cuadro de deuda y cumplimiento. Con esa claridad metodológica, el informe aporta una lectura complementaria sobre el costo y la responsabilidad del endeudamiento en el hogar argentino.