La economía estadounidense mostró en agosto una aceleración mayor a la esperada en su inflación subyacente, lo que incrementa la expectativa de un ajuste al alza de la tasa de la Reserva Federal en la reunión de la próxima semana. Además, el precio del petróleo volvió a acercarse a los 100 dólares por barril, alimentando la presión sobre los precios.
El índice de precios al consumidor (IPC), excluyendo alimentos y energía, subió 0,3% respecto al mes previo, frente al 0,2% previsto. En términos interanuales, la variación fue de 2,4%, una décima menos que en julio y alineada con las proyecciones. En tanto, el IPC general avanzó 0,4% mes a mes y 3,4% comparado con agosto del año anterior. Las autoridades tomarán en cuenta estas cifras junto con las tendencias de los últimos tres, seis y 12 meses para evaluar si la inflación mantiene su impulso o pierde fuerza.
Stephen Brown, economista jefe para Norteamérica de Capital Economics, señaló que el dato modifica el panorama para la decisión de la Fed: la sorpresa al alza en la inflación subyacente en agosto podría indicar que la autoridad monetaria estará dispuesta a subir las tasas la próxima reunión, según analizó Finance Yahoo.
Las apuestas de los mercados, medidas por CME FedWatch, colocan en un 90% la probabilidad de un incremento de tasas. No obstante, el debate interno en el seno de la Fed permanecepartido entre quienes piensan que la inflación podría volver al objetivo del 2% sin necesidad de endurecer la política y aquellos que defienden un enfoqué más restrictivo.
En este marco, la presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, junto con la presidenta de la Fed de Dallas, Lorie Logan, defendieron que el encarecimiento se ha difundido por toda la economía y que no se atenuará sin otro ajuste al alza de tasas. Por su parte, el gobernador de la Fed, Chris Waller, explicó el 3 de septiembre que podría apoyar mantener el tipo si los datos de agosto confirman una desaceleración y la inflación subyacente sube solo 0,2% mensual.
El propio presidente de la Fed, Kevin Warsh, advirtió en el tradicional simposio de Jackson Hole que la inflación sigue siendo elevada y que las tasas no están restringiendo el crédito de forma suficiente, salvo en el mercado inmobiliario; para él, la mejora observada en junio y julio no basta para confirmar una caída sostenida.
John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, afirmó que un ritmo mensual constante de 0,2% en el índice PCE —el preferido por la institución— podría significar una desaceleración de la inflación.
La Reserva Federal combinará, como parte de su evaluación, el IPC con los datos de precios mayoristas publicados más adelante para estimar la trayectoria de la inflación y definir la postura monetaria en el corto plazo.