Una delegación del Fondo Monetario Internacional desembarcará en la Argentina el próximo lunes 21 de septiembre para avanzar en la tercera revisión del entendimiento vigente con el Gobierno. En esa misma semana, el ministro de Economía, Luis Caputo, viajará a Nueva York acompañado por el presidente Javier Milei para participar de las reuniones de las Naciones Unidas, lo que impedirá su presencia en las reuniones con los técnicos del FMI. El resto del equipo económico argentino se reunirá con los enviados del Fondo para analizar las metas acordadas para 2026. Paralelamente, el viernes 25 de septiembre vencerá un vencimiento por USD 800 millones con el FMI.

El eje de estas conversaciones girará en torno a dos líneas centrales: la acumulación de reservas y el resultado fiscal primario. Según lo pactado, la Argentina debía lograr una meta de compras de divisas de USD 10.000 millones para este año; sin embargo, el Banco Central ya acumula más de USD 14.200 millones, superando ampliamente ese objetivo y dejando una diferencia mayor a USD 4.200 millones a favor de la autoridad monetaria. En cuanto a la acumulación de reservas para 2026, el programa establece una meta de USD 8.000 millones; distintas estimaciones señalan que, por ahora, ese objetivo podría estar superado, con Analytica calculando alrededor de USD 9.000 millones. Quedará por verse si la evolución de los meses restantes de 2026 mantiene ese estándar.

En lo fiscal, el acuerdo para este año contempla un superávit primario de 1,4% del PIB. No obstante, el resultado fiscal del primer semestre fue de 0,6% del PIB, 0,1 punto porcentual por debajo de la meta intermedia para ese periodo (0,7% del PIB). La negociación buscará explicar esa brecha entre la meta de reservas y la meta fiscal, así como analizar la evolución de la recaudación, el impacto de eventuales recortes impositivos y el nivel de actividad económica.

Hasta el momento, la salida de la comitiva y el calendario de reuniones no fue informada por el FMI, y tampoco se difundieron nombres de los integrantes ni la duración prevista de la estadía en Buenos Aires. La agenda, en tanto, permanece por definirse entre los técnicos y las autoridades argentinas.