El Banco Central de la República Argentina (BCRA) se muestra cómodo con el ritmo actual de compras de divisas y mantiene la expectativa de poder alcanzar la meta de reservas fijada para diciembre, incluso con una desaceleración en las adquisiciones durante agosto y septiembre. Las autoridades señalan que la oferta de dólares podría fortalecerse hacia el cierre del año, impulsada por la actividad en Vaca Muerta y por una cosecha de trigo que se estima récord.
En septiembre, el organismo registró compras por 149 millones de dólares, con un promedio diario de 13,5 millones. El equipo directivo sostiene que la menor intensidad observada responde a la dinámica del mercado y que no tiene sentido acelerar la acumulación de reservas si no hay una oferta genuina de divisas. Bajo esa lógica, la postura del BCRA es la de intervenir de forma pasiva: compra cuando hay liquidez en el mercado y evita movimientos que puedan distorsionar la cotización.
“Si sobran, compraremos más” es la idea que maneja la entidad para describir su criterio de intervención. Considera que el volumen de compras actual no es determinante para el nivel de reservas ni para la cantidad de pesos en circulación, especialmente en un contexto de menor presión sobre las variables financieras.
En agosto, el flujo de compras mostró una desaceleración y totalizó 768 millones de dólares, muy por debajo de los montos de meses previos. En julio habían sido 2.162 millones, tras 1.418 millones en junio. En los meses anteriores, las alzas se ubicaron en 2.596 millones (mayo), 2.769 millones (abril), 1.671 millones (marzo), 1.557 millones (febrero) y 1.158 millones (enero).
A lo largo de 2026, la entidad ya acumularon 14.253 millones de dólares en compras de divisas. En junio se cumplió el objetivo inferior de la meta anual acordada con el FMI, de 10.000 millones, y no se descarta alcanzar los 17.000 millones antes de finalizar el año.
Con respecto al incremento de compras por parte de personas físicas, que en julio marcó el pico anual, el BCRA sostiene que parte de esas operaciones no respondieron exclusivamente a decisiones de ahorro, ya que también habrían servido para canalizar pagos de importaciones y dividendos de empresas que no acceden directamente al mercado oficial.
Para la autoridad monetaria, la compra de dólares en agosto y septiembre tiene un carácter atípico pero compatible con el ciclo actual. Después de fases de intervención más intensas, la menor entrada de divisas ayuda a evitar una mayor emisión de pesos en un mercado donde la demanda se concentra en títulos públicos de corto plazo.
En julio, las compras del sector privado superaron los 3.300 millones de dólares, un indicio de la magnitud de la demanda externa en ese mes. Sin cambios sustantivos en el tipo de cambio, el BCRA continúa evaluando cada proceso conforme avanza el año.