El Senado avanzó este jueves con la media sanción de un régimen renovado para los biocombustibles, que contempla subir de forma gradual los porcentajes obligatorios de bioetanol en las naftas y de biodiésel en el gasoil. El proyecto, impulsado principalmente por provincias del norte del país, ingresó al temario tras un acuerdo con La Libertad Avanza, que obtuvo respaldo político para avanzar con la sanción definitiva de la Ley de Inocencia Fiscal II.

La votación terminó 41 votos a favor y 25 en contra. Quedaron fuera de los apoyos, entre otros, el bloque oficialista, el senador radical Maximiliano Abad y los dos representantes de Santa Cruz, Natalia Gadano y José Carambia, que se pronunciaron en sentido contrario.

La senadora de Salta, Flavia Royón, fue quien presentó el texto al inicio del debate y también lideró las gestiones con otros bloques provinciales para introducir las modificaciones necesarias que permitieran destrabar la aprobación.

“Esta iniciativa busca fortalecer las cadenas de valor del interior, atraer inversiones y generar empleo. Propone un marco integral para una industria ya instalada que requiere reglas claras y previsibles, al tiempo que promueve una transición hacia un esquema más competitivo. Pasamos de un modelo regulado por el Estado a uno donde el mercado va marcando precios”, resumió Royón.

Bioetanol: el corte obligatorio pasaría del 12% al 15% dentro de los 12 meses tras la sanción. Se reservaría un 6% para etanol producido con caña de azúcar y otro 6% para etanol de maíz; el 3% restante quedaría sujeto a competencia entre los productos autorizados.

Biodiésel: el corte obligatorio subiría del 7,5% al 10% en el mismo plazo. El texto articula una transición con diferencias entre firmas “integradas” (vinculadas a grupos aceiteros) y plantas “no integradas” (pymes regionales que no producen la materia prima). Para alcanzar el 10%, las no integradas tendrían inicialmente el 6,5% del mercado; esa participación caería a 5,5% en 2029, a 5% en 2030 y a 4% desde 2031 hasta 2036, de modo que, con el tiempo, más mercado quedaría en manos de negociaciones entre ambos tipos de actores.

Royón señaló que el esquema para el biodiesel evita un salto brusco mediante una transición que se extiende hasta 2036, procurando una apertura gradual.

Los gremios de pequeñas y medianas empresas argumentaron que mantener su cupo actual del 7,5% sería crucial para no quedar rezagadas frente a las grandes aceitineras de Santa Fe y Córdoba, advirtiendo que una apertura rápida podría concentrar el mercado en muy pocos actores.