La Base Naval Integrada avanza en un sitio cercano al Aeropuerto Internacional de Ushuaia, a apenas 200 metros de la pista. En ese punto se encuentra la “zona cero”, un área de la obra que hoy exhibe apenas una platea de 20 metros y un monolito inaugurado en 2022 por el ex ministro de Defensa Jorge Taiana; el terreno permanece cubierto de barro y nieve, con tres carpas calefaccionadas para shelter temporal.

El predio ocupa una franja costera al sur de la ciudad, con frente sobre la bahía de Ushuaia y salida directa al agua, conectando en su perímetro con el canal Beagle. Su ubicación es estratégica porque sitúa al proyecto en el nexo entre el continente y la Antártida, además de quedar a pocos metros de la pista del aeropuerto, lo que facilita integrar en un mismo perímetro capacidades marítimas, aéreas y logísticas.

La Armada proyecta un conjunto de instalaciones que suman 39.362 metros cuadrados de superficie cubierta, distribuidos en más de una docena de edificios. Entre ellos están el edificio de comando y la jefatura de la base, alojamientos para suboficiales, galpones de intendencia, un helipuerto y una capilla. En la ribera se ubica un muelle de 585 metros de extensión y, junto al sector de logística antártica, se prevén galpones de carga, cámaras frigoríficas, talleres, depósitos de combustible y un galpón de grúas, todos orientados a respaldar las campañas hacia el continente blanco.

Este jueves visitaron el predio el ministro de Defensa, Carlos Presti, y el canciller Pablo Quirno, para conocer detalles técnicos. Las obras se reanudarán a principios de 2027 y, de no surgir imprevistos, se prevé su finalización para fines de 2029. Formaron parte de la comitiva el jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Marcelo Dalle Nogare, y el jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante Juan Carlos Romay, acompañados por cuatro legisladores libertarios de Tierra del Fuego: los diputados Miguel Rodríguez y Santiago Pauli, y los senadores Agustín Coto y Belén Monte de Oca.

Romay subrayó la relevancia de la Base Naval Integrada al señalar que la zona económica exclusiva del país abarca hasta 200 millas y que esa superficie es “prácticamente igual a la superficie continental” de Argentina.

El proyecto no es nuevo: sus primeros estudios datan de 1971, cuando se evaluó trasladar la base naval a la península. Desde entonces, la iniciativa ha atravesado décadas de vaivenes en la planificación militar.