Empresarios de distintos rubros —moda, vino y construcción naval— coincidieron en que la economía argentina exige planificación sostenida y un foco claro en el oficio para atravesar temporadas difíciles. El evento, denominado Fabricando Futuro 2026, fue organizado por el Movimiento Industrial y La Fábrica Podcast y reunió a referentes con experiencias de distintos sectores para conversar sobre los desafíos actuales.

El diseñador Ricky Sarkany, entrevistado por Milagros Hadad para el podcast La Fórmula, compartió el vínculo entre su historia familiar y el contexto económico actual. Su familia huyó de Hungría al terminar la Segunda Guerra Mundial; la madre sobrevivió a Auschwitz y el padre escapó de un campo de exterminio. Perdieron la fábrica que había pertenecido a su bisabuelo, abuelo y padre, y emigraron a Argentina en barco con apenas 60 dólares obtenidos tras vender un juego de vajilla. “La crisis que vivieron mis viejos” se convirtió en un marco para relativizar las dificultades del presente, según explicó, y trazó paralelismos con episodios recientes de la economía argentina, como la pandemia y el corralito de 2001, para sostener que la coyuntura actual también es transitoria.

Sarkany destacó la necesidad de enfocarse en aquello que todos observan, pero pensar en lo que nadie imagina, una idea que, aseguró, le repetía su padre. Señaló que la sociedad busca respuestas inmediatas y que, frente a la crisis, la empresa debe buscar puntos de apoyo y oportunidades sin perder la paciencia. Admitió, por primera vez, que su compañía debió reducir costos, algo que describió como una decisión estremecedora cuando implica afectar al equipo de trabajo. “La gente no es una variable de ajuste, pero para subsistir hay que hacer sacrificios”, señaló. Cerró llamando a mantener la esperanza y a encarar las dificultades con una actitud de frente en alto y una sonrisa.

La Mesa Industrial, integrada por la diseñadora María Cher, el empresario naval Vito Contessi y el enólogo Sebastián Zuccardi, profundizó en los plazos que imponen sus rubros. Zuccardi explicó que un viñedo demora entre cuatro y cinco años desde su plantación hasta la primera cosecha, mientras Contessi indicó que la industria naval necesita insumos como motores, que pueden demorar hasta dos años en entregarse tras la compra. “La realidad de hoy es la foto de mi empresa de hace dos o tres años”, resumió Contessi, al referirse a la demora y a la planificación estratégica.

Cher, por su parte, detalló que su firma opera con una anticipación de aproximadamente un año y medio para sus colecciones, subrayando la necesidad de prever tendencias y stock con suficiente margen para sostener la producción en contextos complejos. El encuentro dejó en claro que, pese a las diferencias sectoriales, el horizonte común pasa por la previsión, la inversión en oficio y la capacidad de sostener proyectos a largo plazo.