El ministro de Economía, Luis Caputo, fue objeto de críticas por parte de la oposición y de economistas tras señalar a una audiencia de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) la conveniencia de que los padres saquen sus dólares del colchón. Aun así, dejó claro que la finalidad de esa sugerencia es que esos ahorros, hoy fuera del sistema, generen rendimientos y, al mismo tiempo, contribuyan a desarrollar un mercado de capitales que facilite financiamiento al sector privado.

En su disertación ante los jóvenes, Caputo abordó por qué una porción de la población mantiene moneda extranjera fuera de las entidades bancarias. Sostuvo que, en buena parte, la desconfianza nace de experiencias negativas vividas por décadas, lo que explica que aún exista miedo a que los bancos se queden con esos fondos. Aclaró que esa actitud puede resultar difícil de entender para una generación que no vivió lo mismo, pero pidió a los estudiantes que, pese a las resistencias de sus padres, trabajen para persuadirlos.

El titular de la cartera económica destacó dos objetivos detrás de la iniciativa: generar un mercado local capaz de proveer financiamiento a grandes empresas, a emprendimientos jóvenes y a PYMEs, y reducir la exposición de la economía argentina a los vaivenes de Wall Street. Argumentó que, en muchos casos, quienes desean poner en marcha ideas se quedan sin los fondos necesarios para operarlas en el exterior, por no contar con trayectoria o antecedentes suficientes.

Caputo describió una situación que, según él, dificulta que proyectos de empresarios emergentes obtengan recursos externos. Indicó que la financiación es una herramienta clave para iniciar cualquier proyecto y sostuvo que, en un “país normal”, las personas podrían acceder a ese respaldo con facilidad. En Argentina, afirmó, quienes no tienen historial no encuentran vía simple hacia mercados extranjeros.

Según el ministro, el desarrollo de un mercado de capitales local permitiría vincular los recursos disponibles dentro del país, que hoy quedan fuera del circuito formales, con las necesidades de crédito para inversiones y proyectos. En esa visión, los dólares que permanecen fuera del sistema entran a formar parte de un ahorro que, al incorporarse al circuito formal, podría generar rentabilidad para sus titulares y ampliar la oferta de crédito en moneda extranjera.