El equipo técnico del Fondo Monetario Internacional dio luz verde a la tercera revisión del programa, a pesar de que el Gobierno no alcanzó, por un estrecho margen, la meta fiscal de junio establecida en 0,7% del Producto Interno Bruto. El desvío se explicó en gran medida por la demora en la presentación de la declaración jurada de Ganancias.

En su comunicación oficial, el FMI dejó claro que la meta fiscal continúa como ancla central del programa y la vinculación con el objetivo de alcanzar un superávit primario del 1,4% del PBI en 2026, con un esfuerzo similar para 2027, conforme a lo previsto en el presupuesto enviado al Congreso. El organismo subrayó que la disciplina del gasto, junto con reformas en los marcos tributario y fiscal, fortalecería la consolidación y permitiría proteger áreas sociales e de infraestructura.

La aprobación de la tercera revisión dejó en evidencia que el desvío de junio no bloqueó el avance del programa y que el FMI adoptó una postura indulgente respecto del incumplimiento. A partir de ahora, el foco está puesto en la meta anual para diciembre: un superávit primario de 1,4% del PBI, que exige un comportamiento de ingresos, actividad y gasto que hoy genera dudas entre analistas.

Manuel Cerdán, socio y director de Invecq Consulting, sostuvo que no espera que se alcance la meta de diciembre. Señaló dos factores clave: ingresos débiles por la marcha de la actividad y límites cada vez más estrechos para continuar con recortes fiscales, dado que gran parte del ajuste ya se hizo y buena parte del gasto está indexado. Esa combinación, explicó, reduce las herramientas disponibles para compensar una menor recaudación y cumplir la meta.

Aun así, Cerdán mencionó que no anticipa problemas relevantes en la relación con el FMI, aunque el panorama para diciembre permanece abierto y sujeto a cambios en el gasto, la recaudación y las decisiones políticas vinculadas al acuerdo.