El empleo privado registrado volvió a disminuir en junio, en un proceso que ya se extiende casi sin interrupciones desde mediados de 2025. De acuerdo con un informe de la consultora Invecq, entre diciembre del año pasado y junio de este año las empresas realizaron despidos de aproximadamente 46.000 trabajadores.

No se trata de un fenómeno nuevo en el análisis de Invecq: si se toma todo el periodo de gestión de Milei, desde noviembre hasta la actualidad, la caída en el sector privado formal asciende a 246.300 puestos. Paralelamente, datos de la Secretaría de Trabajo basados en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestran una pérdida mayor: 354.000 empleos asalariados registrados, mientras que los monotributistas aumentaron un 8%.

La consultora atribuye esta dinámica a la marcha de la actividad económica y a cómo se distribuye entre los distintos sectores productivos. En 2025, los sectores llamados “perdedores” —industria, construcción y comercio— concentraron cerca del 50% del empleo privado registrado, frente a los “ganadores” —agro, minería y petróleo, intermediación financiera y actividades inmobiliarias— que explicaron cerca del 23%.

Esa brecha de composición ayuda a entender por qué el impulso de algunos rubros aún no compensa la debilidad general del mercado laboral: desde junio de 2025, los perdedores perdieron unos 93.000 puestos, mientras que los ganadores registraron una caída de alrededor de 18.100 empleos.

El informe señala un matiz dentro de ese panorama. En los sectores ganadores, la caída dejó de ser sostenida desde comienzos de año y pasó a mostrar oscilaciones: en junio, ese conjunto se ubicó 0,2% por encima del nivel de diciembre de 2025, con el agro creciendo 1,2% y minería y petróleo 0,9%. No obstante, la propia nota aclara que ese desempeño sigue por debajo de los niveles de noviembre de 2023, lo que sugiere que, incluso entre los sectores más dinámicos, la generación de empleo es menos intensa que en el pasado.

El estudio apunta además que parte de esta dinámica obedece a factores estructurales, como la mayor adopción de inteligencia artificial y la búsqueda de mejoras en productividad, tendencias que cobran más relevancia en un contexto de inflación más baja y con las empresas enfocadas en la eficiencia.

Por último, el informe advierte que la caída del empleo privado formal no debe interpretarse como una síntesis del mercado laboral en su totalidad. Si bien el empleo público cayó un 2,6% respecto de fines de 2023, esa baja fue parcialmente compensada por un incremento del 4,8% en el empleo informal. En conjunto, el empleo total retrocedió un 0,7% frente a noviembre de 2023, una caída menor a la observada en el empleo asalariado privado registrado.