Quittr ofrecía un programa de tres meses para reducir o eliminar el consumo de pornografía, junto con un conjunto de herramientas: contador de abstinencia, bloqueo de sitios, meditaciones, desafíos, recompensas y una comunidad de usuarios. Su propuesta buscaba trasladar la lógica de los videojuegos a un objetivo personal: registrar hábitos, sumar días de abstinencia y convertir ese progreso en una competencia interna.

La historia del proyecto mostró una contradicción: para ayudar a los usuarios a gestionar su intimidad, la plataforma terminaba necesitando información detallada sobre esa intimidad. En una columna de Infobae al Mediodía, Tomás Balmaceda analizó el fenómeno y explicó que la plataforma organizó su oferta alrededor de una promesa concreta: abandonar la pornografía para ganar más energía, concentración y, según ciertos discursos asociados al producto, beneficios vinculados a la testosterona.

“Cada día que el usuario decía que no consumía porno, sumaba un punto”, describió Balmaceda sobre la mecánica de Quittr.

Quittr fue creada por Alex Slater y Conor McLaren, quienes desarrollaron una primera versión en pocos días y recurrieron a herramientas de inteligencia artificial para acelerar el proceso. Balmaceda vinculó ese enfoque con lo que se conoce como vibe coding, una forma de desarrollo que permite crear productos rápidamente, probarlos y ajustar aquello que no funciona.

La primera estrategia comercial terminó fracasando. Los fundadores compraron publicidad en sitios para adultos con la idea de captar a potenciales usuarios, pero descubrieron que quienes visitaban esas páginas no necesariamente buscaban abandonar el consumo.

El giro se produjo con NoFap, la comunidad surgida en Reddit que fomenta la abstinencia de pornografía y masturbación. Dentro de ese ecosistema también aparecieron grupos de usuarios vinculados a convicciones religiosas cristianas. Según Balmaceda, Quittr invirtió USD 3.000 en influencers cristianos y la campaña habría generado entre USD 35.000 y USD 37.000 en ingresos en menos de seis meses.

La empresa aseguró haber llegado a un millón de descargas, 100.000 usuarios pagos y ganancias cercanas a USD 500.000 mensuales. Balmaceda aclaró que esas cifras correspondían a lo comunicado por la propia compañía y no habían sido auditadas de forma independiente.

El fenómeno ilustra cómo un problema personal puede convertirse en producto digital cuando se convierten en métricas, objetivos y suscripciones. Quittr presentó la abstinencia como un reinicio físico y mental, apoyado en la idea de que dejar la pornografía se traducía en mayor energía, foco y rendimiento. Balmaceda cuestionó que esas afirmaciones se presenten como conclusiones científicas, subrayando la diferencia entre una decisión personal y la verificación objetiva de resultados. En ese marco, la nota concluye que, más allá de la intención de ayudar, el caso evidencia la tensión entre gestión de datos privados y la lógica de negocio basada en métricas y suscripciones.