Tras cerrar agosto con una inflación de 1,7% —dato que el Gobierno ponderó como el más bajo en 14 meses y desde 2017—, en la segunda semana de septiembre los precios de alimentos y bebidas volvieron a subir con fuerza. El avance podría impactar el comportamiento del índice general de este mes, cuando el Ejecutivo busca consolidar una tendencia bajista.
Los resultados provienen de dos consultoras privadas, aunque no coincidieron en la magnitud del salto. LCG indicó un aumento semanal del 3% en alimentos y bebidas, mientras que Analytica reportó una variación de 0,4% para el mismo periodo, tras un alza de 0,8% en la semana anterior. En ambos casos, las proyecciones para el índice general de septiembre se ubicaban entre 1,8% y 1,9%.
El dato de agosto abrió un nuevo marco de comparación para las estimaciones privadas. Según Indec, el IPC subió 1,7% en agosto, acumuló 21,3% en lo que va de 2026 y mostró una variación interanual de 33,5%. Este resultado quedó alineado con lo que el mercado esperaba antes del reporte oficial y se situó 0,4 puntos porcentuales por debajo del 2,1% registrado en julio.
En el informe de LCG, los precios de alimentos y bebidas mostraron un “salto importante” durante la segunda semana de septiembre, tras varias semanas de variaciones marginales o nulas. La medición semanal indicó un aumento del 3%, concentrando el foco en productos de consumo diario y en la posibilidad de que ese empuje se traslade al nivel general del índice de precios de septiembre.
Según la consultora, tres rubros explicaron casi toda la suba semanal. El sector de panificados registró el mayor incremento, de 9,2% respecto de la semana anterior; las verduras avanzaron 6,2% y las carnes subieron 2,7%. La concentración de alzas en esas categorías explicaría el resultado observado en la segunda semana.
La aceleración semanal también quedó reflejada en la medición de las últimas cuatro semanas. LCG calculó una inflación promedio de alimentos de 1,5%, con un aumento de 0,5 p.p. frente al periodo anterior. Este indicador capturó la influencia de los diferentes componentes de la canasta en el periodo, con una composición distinta a la del registro puntual de la segunda semana.
En el promedio de cuatro semanas, el grupo de bebidas explicó más de un tercio de la inflación de alimentos calculada por LCG. Las bebidas registraron una suba de 4,5% en el mes. También se observó presión en verduras, que avanzaron 4% mensual, y en lácteos, con un incremento de 1,6%. Así, panificados, carnes y verduras concentraron buena parte del impulso semanal, mientras que las bebidas asumieron mayor peso en la dinámica del mes.