Según un informe de Business Insider, Mark Zuckerberg habría contactado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para expresar su preocupación por los planes de crear un regulador federal de inteligencia artificial. La idea, según la nota, busca vigilar los riesgos de ciberseguridad asociados a los modelos de IA sin frenar su implementación ni debilitar la posición de Estados Unidos frente a China.
La Casa Blanca maneja dos rutas posibles: por un lado, una entidad independiente semejante a FINRA, el regulador de la industria de valores supervisado por la Comisión de Bolsa y Valores (SEC); por otro, un sistema voluntario similar al que opera la Motion Picture Association. A grandes rasgos, se plantean opciones que buscan balancear seguridad y desarrollo tecnológico.
El medio afirma que Zuckerberg habría dejado en claro su oposición a la creación de un regulador nacional de IA durante una llamada privada con Trump. Un alto funcionario de la Casa Blanca citado por la publicación dijo que el directivo de Meta habría rechazado ese plan en la conversación. Otra persona cercana al tema afirmó que, si bien Zuckerberg no pidió explícitamente a Trump que cambiara de postura, reconoció que cualquier persona designada para ese organismo debería reflejar el enfoque “flexible” que el presidente ha mostrado hacia la IA.
La charla habría tenido lugar a mediados de agosto, después de que altos funcionarios de la Casa Blanca presentaran la propuesta a Trump y, por separado, a empresas como Meta, OpenAI y Anthropic. No es la primera vez que una interacción directa con Trump puede modificar una iniciativa de IA: POLITICO informó que David Sacks, inversor tecnológico y asesor de la Casa Blanca, llamó a Trump la mañana en que estaba prevista la firma de una amplia orden ejecutiva sobre IA y logró que se cancelara.
La idea de un regulador inspirado en FINRA fue impulsada por Demis Hassabis, científico de Google DeepMind y ganador del premio Nobel. En un ensayo, Hassabis propuso un “organismo de normas” para abordar los riesgos de la IA, entre ellos posibles focos de ciberseguridad, y habría presentado el concepto a funcionarios de la Casa Blanca, según un funcionario familiarizado con el tema.
FINRA supervisa más de 3.000 firmas financieras y 630.000 representantes registrados. Es una entidad privada sin fines de lucro que redacta y aplica normas para sus miembros, se financia con cuotas de la industria y opera bajo la supervisión de la SEC. Algunos funcionarios ven en ese esquema una vía para atraer talento técnico para pruebas y criterios de evaluación comunes; pero sus críticos advierten que los estándares voluntarios y las revisiones previas al lanzamiento podrían terminar convirtiéndose en un marco legal. FINRA, cabe aclarar, tiene participación limitada en la aprobación de nuevos productos de inversión y se centra principalmente en regular a las firmas y hacer cumplir sus normas.
Sacks, por su parte, habría vuelto a situar el foco sobre la iniciativa, expresando reservas ante la propuesta.