Este martes, el Gobierno pondrá en marcha una negociación de aproximadamente 100 días que podría definir buena parte del mapa político de 2027. Ese mismo día, el Congreso recibirá el proyecto de Presupuesto para 2027 y el Senado iniciará formalmente el tratamiento de la reforma electoral. En paralelo, la coalición oficialista plantea la posibilidad de suspender las PASO por segunda vez consecutiva, o incluso avanzar hacia su eliminación definitiva.
La mesa de negociación será con los gobernadores, que cuentan con bancas decisivas tanto en Diputados como en el Senado. En juego estarán partidas presupuestarias, obras, transferencias y la estrategia territorial de La Libertad Avanza. Cada distrito presenta demandas específicas, y la Casa Rosada pretende cerrar acuerdos a medida para cada jurisdicción.
Los principales protagonistas en la estructura operativa de la negociación son Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y de la bancada oficial; Diego Santilli, jefe de Gabinete; Martín Menem, titular de la Cámara de Diputados; Eduardo “Lule” Menem, subsecretario de Gestión Institucional; y Patricia Bullrich, líder del bloque oficialista en el Senado. Cada uno cumple funciones distintas para avanzar en los pactos necesarios.
El calendario añade presión. El martes 15 de septiembre, a las 15:30, la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado retomará, en el Salón Arturo U. Illia, el cuarto intermedio de una reunión anterior. En la sesión se incluirá la Reforma Electoral Integral enviada por el Poder Ejecutivo, junto con una propuesta de Ficha Limpia presentada por Andrea Cristina y Bruno Goerling Lara, y una iniciativa de Edith Terenzi sobre la obligatoriedad de participación en las PASO.
Una fuente cercana al proceso describe esa primera cita como una “puesta en escena” para medir posiciones, detectar resistencias y ganar tiempo para la negociación política que vendrá. Aunque la eliminación definitiva de las PASO continúa como objetivo central de Milei, la posibilidad de suspenderlas otra vez para 2027 es la opción con mayores chances de reunir apoyos, ya que ambas salidas permiten al Gobierno acotar una etapa del calendario electoral.
Milei busca acortar la campaña presidencial, apoyándose en argumentos fiscales y políticos: cuestiona que las primarias obligatorias consuman recursos públicos y sostiene que una elección adicional adelanta la campaña, genera incertidumbre y puede influir en decisiones económicas.
Para 2027, la elección presidencial tiene una importancia particular para el oficialismo: Milei aspirará a la reelección y se presentará ante los votantes con el rumbo que empezó en diciembre de 2023, centrado en un marco de disciplina fiscal, apertura económica, menor intervención estatal y alineamiento con Occidente. En ese marco, también figuran acuerdos y gestiones de carácter internacional, con una cita planificada en París para avanzar en ese frente.