El ex presidente provisional del Senado y titular de la representación argentina ante el G20, Federico Pinedo, sostuvo que la actual reconfiguración política y estratégica mundial representa una oportunidad para Argentina. En un análisis para Infobae al Regreso, señaló que el país no debería quedar atrapado en una dicotomía entre Estados Unidos y China, sino mantener relaciones previsibles con ambas potencias y aprovechar sus ventajas en producción, energía, alimentos, conocimiento y minerales críticos. Según él, esa estrategia podría reforzar también la posición argentina frente al Reino Unido en la cuestión Malvinas.

Pinedo, con experiencia en foros multilaterales, describió un escenario internacional caracterizado por una creciente interdependencia entre las grandes potencias. “Todo está conectado; los problemas de cada país impactan a otros”, afirmó, a la vez que subrayó que la competencia entre EE.UU. y China no implica necesariamente una ruptura total, sino una suerte de confrontación estratégica. Señaló que Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de China, lo que añade complejidad y oportunidad para Argentina.

Sobre la política del expresidente Donald Trump, indicó que las medidas adoptadas responden a una visión de largo plazo y a la intención de Estados Unidos de mantener peso relativo frente a rivales emergentes. “Si la tendencia continúa, Estados Unidos podría quedar rezagado frente a otras potencias, lo cual sería aceptable para ellos”, sostuvo, y remarcó que la postura argentina debe ser pragmática para no perder margen de maniobra global.

En ese marco, Pinedo enfatizó que Argentina debe conservar una buena relación con China, a pesar de tensiones comerciales y estratégicas con Washington. “Es lo lógico y razonable”, afirmó, destacando que el realineamiento no debe hacerse a costa de la estabilidad económica.

En el G20, el ex secretario de la representación local citó como tema central las políticas industriales chinas y su efecto sobre la competencia global. Señaló que competir en condiciones de subsidios generalizados distorsiona el mercado y debe ser objeto de discusión.

Para Pinedo, la inserción internacional de Argentina está estrechamente ligada a su capacidad de ampliar la producción y las exportaciones. “El objetivo es producir más, crear empleo y mejorar salarios, y colocar lo que generamos en mercados externos”, resumió.

El dirigente aseguró que, a diez años, es plausible que Argentina vea un crecimiento significativo en sus ventas externas, con la posibilidad de duplicar sus exportaciones. Entre las áreas con mayor potencial, mencionó alimentos, energía, minerales críticos y servicios basados en conocimiento. Aunque advirtió que el proceso no será inmediato, ya existen señales de avance que justifican una estrategia de diversificación de socios y sectores.