Desde que retomó actividades en la Casa Rosada, el mandatario mantuvo múltiples encuentros con ministros y legisladores, focalizados en la marcha de la economía. Su mensaje central es exigir una defensa activa y cerrada del plan de gobierno, enfatizándolo al inicio de la semana y en la intención de reactivar proyectos propios en el Congreso. En paralelo, el oficialismo avanza con una agenda de iniciativas que incluye una reforma electoral centrada en eliminar las PASO, además de avanzar en el Presupuesto 2027 y en un texto sobre Malvinas. En conjunto, se dibuja un intento de sostener la intensidad política ante desafíos que, En la práctica, no siempre acompañan las cifras. Se lo ha interpretado como una especie de “realismo libertario”.

Las reuniones citadas, junto con la actividad presidencial en redes, hacen eco de la economía, que aparece con datos variados. El equipo de gobierno busca contrarrestar preocupaciones dentro de la coalición, así como entre encuestas y sondeos, no siempre públicos, que alimentan el debate interno frente a otros sectores críticos y a la situación de un Peronismo/kirchnerismo enfrentado a internas.

Durante esa semana se registraron signos mixtos para la economía: el IPC de agosto registró 1,7% según INDEC. A su vez, hubo informes que señalaron una caída en la industria y en la construcción. Economistas coinciden en que el Producto Bruto Interno podría cerrar 2026 con un crecimiento modesto, algo por encima de 2%, distancia importante respecto de la estimación oficial de alrededor de 5%.

Estos antecedentes condicionan, de cara al 2027, la discusión presupuestaria. El presupuesto para 2026 —presentado por el Ejecutivo y aprobado por el Congreso— quedó superado por la realidad, con una inflación anual de 10,1% y un acumulado de 21,3% en los ocho meses ya cubiertos. En el horizonte para 2027, siguen en la agenda temas como Educación y el financiamiento universitario, además de la atención a las partidas para discapacidad. En Defensa, se destaca la asignación destinada al desarrollo de la Base Naval Integrada de Ushuaia, un punto que también genera debate en el marco de la planificación de gastos.