A puertas cerradas, el presidente Javier Milei habló casi cinco horas el lunes en la Casa Rosada. Primero ante ministros y luego ante diputados y senadores de La Libertad Avanza (LLA). Su mensaje incluyó, como en otras jornadas, una crítica contra periodistas y economistas críticos, pero, sobre todo, una directriz clara: no permitir que se perciba deterioro alguno de la economía y no dejarse llevar por presiones externas, a las que habría que contrarrestar “psicopateando” a los interlocutores.

Milei no admitió falencias en su programa y desconoce las dificultades de la economía real. Los legisladores hicieron unas 20 preguntas y él negó la caída de la actividad, desmintió pérdidas de puestos de trabajo y negó una contracción del poder adquisitivo de las familias. El encuentro dejó entrever un adoctrinamiento lento hacia su propio grupo: una vigilancia para que el Oficialismo mantenga la línea, como si estuvieran enojados con ciertos aliados que permiten que se filtren críticas.

“Javier está convencido de que todo funciona bien. Pero parece cegado por esa creencia”, relató uno de los presentes en la sede gubernamental. Ante la caída en las encuestas y las críticas públicas, Milei se afianza en sus posturas, sin avanzar hacia revisiones.

El mandato presidencial impacta de lleno en el equipo económico, que solo puede hacer movimientos muy finos. Aunque se moderaron las proyecciones macro para el año próximo, el Presupuesto 2027 incorpora restricciones para profundizar recortes. En particular, el Capítulo 6 intenta derogar “por la ventana” ciertos artículos de la Ley de Emergencia en Discapacidad, lo que generó un choque en el ala política justo cuando el texto de la Ley de Leyes ingresaba al Parlamento tras negociaciones con los aliados para evitar derrotas.

Durante toda la trama quedó en evidencia una fuerte descoordinación interna: el Ministerio de Salud, responsable del área de Discapacidad, no estaba informado del texto del Capítulo 6, y Martín Menem se enteró de la propuesta sin posibilidad de anticiparse a la tormenta en la Cámara baja. En términos generales, el presupuesto se elabora en Economía, se nutre de la información de los ministerios y pasa por la Secretaría Legal y Técnica antes de la firma final del Presidente.

No es que no se hubiera discutido el tema en los días previos: el equipo económico quería fijar una postura sobre Discapacidad dentro del Presupuesto (como ocurrió en diciembre de 2025), pero la ala parlamentaria había advertido sobre la conveniencia de esa jugada. “Es el tema más caliente hoy en el Congreso. Ya perdimos seis votaciones y eso complica otras negociaciones”, advirtió una fuente oficial.

Finalmente, se volvió al plan parlamentario original. Nadie descarta que asome otro “martes 13”: el choque entre economía y política podría repetir nuevas tensiones en el corto plazo.