Alpine vivió un cierre tenso en el Gran Premio de España, con Franco Colapinto culminando en 7º lugar en lo que fue su estreno en el Madring, y Pierre Gasly quedando tras él en 12º, arriesgando su posición por una estrategia que no le dio los puntos deseados. En las últimas vueltas, el francés estuvo bajo presión, mientras su compañero era empujado a quedarse sin margen para defenderse.
La situación clave se dio en la vuelta 56 de las 57 que tuvo la carrera. Gasly salió 14º en la parrilla, con neumáticos duros, y no entró a boxes durante el VSC provocado por Lance Stroll. Eso le permitió escalar posiciones, pero lo dejó esperando una detención que no llegó. Alpine intentó estirar la parada para aguardar un Safety Car que nunca apareció, con el resultado de que Gasly terminó con neumáticos gastados y sin la oportunidad de pelear más adelante.
En el cierre, Gasly cambió llantas en el último giro, quedando expuesto ante la presión de Colapinto, quien no recibió una orden clara para intercambiar posiciones. El joven argentino fue insistente por la radio, preguntando repetidamente por el cruce, mientras el equipo intentaba gestionar un posible reacomodo sin éxito inmediato.
La comunicación entre los pilotos reflejó la tensión: Colapinto advirtió que no había tiempo para perder, y el equipo respondió señalando que estaban trabajando en la solicitud. Por su parte, Gasly dejó ver su frustración cuando le mencionaron a Colapinto: no quiso hablar por la radio y mostró su fastidio con expresiones contundentes. Alpine respondió más tarde en redes sociales, destacando el mensaje conjunto de “Juntos somos más fuertes” junto al saludo entre ambos después de la carrera.
Con el desenlace en la tabla, Gasly ofreció una lectura crítica de su actuación en la rueda de prensa, reconociendo la decepción por la falta de una solución que le permitiera sumar puntos. En paralelo, Colapinto dejó claro que seguiría empujando para perseguir mejoras, especialmente en situaciones de gestión de neumáticos y de ritmo en carrera.