La morosidad en créditos sigue afectando a una porción relevante de la población, aunque su transmisión no opera como un contagio del sistema financiero tradicional. Eco Go advierte que el atraso está mayormente concentrado en hogares y que, pese a que el sector no ve un riesgo sistémico directo, el aumento de mora sí genera tensiones en el consumo y la actividad.
El informe, liderado por la economista Marina Dal Poggetto, se apoya en datos de la Central de Deudores (Cendeu) del Banco Central y señala que la cantidad de personas con deudas morosas se quintuplicó entre fines de 2024 y junio de 2026, acercándose a los 6 millones.
Para la consultora, el problema no reside en el balance de las entidades financieras sino en el debilitamiento de los presupuestos familiares. Este deterioro reduce la posibilidad de obtener crédito nuevo y encarece el acceso a financiamiento, lo que a su vez frena el consumo, la actividad económica y, a largo plazo, la capacidad de generar ingresos por el desgaste del capital de trabajo. Además, destaca que la cuestión dejó de ser puramente económico y pasó a tener lectura política, al cruzar la base electoral del Presidente.
En lo técnico, el informe señala que la carga de la deuda —pagos de capital e intereses— aumentó ocho puntos porcentuales y representó el 20% de los ingresos totales (que incluyen salarios formales e informales) a fines de 2025. Este peso explica, en gran medida, la caída del ingreso disponible tras el gasto estructural, que abarca servicios y la amortización de deuda, y limita la capacidad de las personas para servir sus obligaciones y mantener el consumo.
La dinámica mostró una leve descompresión a partir de marzo, cuando las entidades comenzaron a generar refinanciaciones caso por caso; sin embargo, a nivel agregado los indicadores continuaron en alza.
Eco Go identifica cinco motores que impulsan la actual dinámica crediticia, sin detallar aquí cada uno. En resumen, la mora no implica un riesgo sistémico, pero representa un obstáculo macroeconómico significativo para la reactivación, en un contexto de cierre de empresas y desempleo en el sector formal.