Joaquín de la Torre, exintendente de San Miguel y exministro de Gobierno de la Provincia, presentó una iniciativa para crear una Policía Militar específica para el conurbano bonaerense. La propuesta busca que las 24 localidades de esa región pasen a tener estatus federal y pasen a depender de la órbita nacional, con una estructura de gestión dividida en dos niveles: municipal y nacional. Según el dirigente, ese cambio permitiría reconfigurar seguridad, financiamiento y prestación de servicios en el área metropolitana.
La Policía Militar del conurbano, explicó De la Torre, tendría su sede y subordinación en el Gobierno nacional, sin dependencia del gobernador de la provincia ni de los intendentes. Sus funciones estarían centradas en investigaciones complejas, inteligencia criminal, lucha contra el narcotráfico y operaciones tácticas dentro de los municipios que pasen al sistema federal.
“Se trataría de una fuerza federal permanente, con régimen y formación militar”, sostuvo el exfuncionario. Aclaró que no se trataría de un despliegue del Ejército ni de la Gendarmería, sino de una entidad creada específicamente para operar en el conurbano.
La formación de la nueva fuerza ocurriría en Campo de Mayo, con la participación de la Gendarmería Nacional y del Ejército Argentino. También planteó que parte de sus integrantes proceda de la Policía Bonaerense existente, y que la guarnición esté ubicada dentro del área de responsabilidad que le corresponda.
La creación podría materializarse mediante leyes ordinarias aprobadas por el Congreso de la Nación y la Legislatura bonaerense, sin necesidad de reformar la Constitución. Este marco institucional serviría para modificar la forma de administrar y financiar la seguridad en el conurbano.
Según el modelo propuesto, a los municipios les correspondería la labor de patrullaje preventivo, en convivencia con la Policía Municipal que está a cargo del intendente y se dedica a la prevención cotidiana. De la Torre sostuvo que las policías locales ya demostraron capacidad para reducir el delito y subrayó que requieren más recursos. En ese sentido, la fuerza federal centralizaría recursos para fenómenos delictivos de mayor escala, mientras cada municipio conservaría su despliegue territorial diario.
El exfuncionario dirigió críticas al funcionamiento actual de la seguridad bonaerense, cuestionando que la conducción provincial pueda atender las problemáticas específicas de cada municipio. Afirmó que la Policía Bonaerense duplicó su personal desde 2010 sin que el delito disminuya y planteó la necesidad de considerar enfoques diferentes ante la complejidad social y el crecimiento demográfico del conurbano, preguntando retóricamente qué sabe el gobernador sobre lo que ocurre en una comisaría concreta de la región.